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jueves, 21 de marzo de 2024

¿Cómo afrontan los toreros el dolor?

 


Los toreros tienen mucha más capacidad para controlar el dolor que la mayor parte de la población

La profesión de torero y el dolor están íntimamente relacionados, por este motivo un grupo de diestros está colaborando con un estudio que está haciendo el Hospital Nacional de Parapléjicos (HNP), de Toledo, y van a contribuir a su financiación con una corrida benéfica que se celebrará el sábado para recaudar fondos para la investigación.

El estudio, en el que están participando varios toreros encabezados por el diestro toledano Eugenio de Mora, así como otros profesionales que trabajan en profesiones de riesgo, como bomberos o militares, tiene entre sus objetivos determinar qué factores hacen que estas personas tengan una mayor capacidad de controlar el dolor y qué mecanismos utilizan para conseguirlo.

Hasta ahora, la investigación está determinando que estas personas tienen mucha más capacidad para controlar el dolor que la mayor parte de la población, explica el doctor Julian Taylor, jefe del laboratorio Grupo de Función Sensitivomotora del HNP.

Taylor señala que se sabe que cada persona tiene su propio sistema que lucha contra el dolor, que está radicado en el cerebro, en un circuito de neuronas que hace esa función, y con este estudio se está revelando que en los toreros y en otras profesiones de riesgo, el sistema de freno del dolor tiene una relación estrecha con factores psicológicos, de bienestar, genéticos, y con el manejo del estrés.

Según está determinando el estudio, esta mayor eficacia contra el dolor está relacionada al menos con dos o tres factores psicológicos y también con un factor físico, apunta Taylor, que añade que en el caso de los toreros se está tratando de determinar si su capacidad de mantener la tranquilidad en situaciones de peligro a las que se enfrentan en las plazas de toros, influye también en su vida normal.

lta resiliencia al dolor

En las pruebas que se están haciendo en el laboratorio se ha visto que tienen una resistencia muy alta al dolor, así como la facultad de “apagarlo”, es decir, que mientras que en las personas normales el dolor no remite e incluso se va intensificando “esta gente tiene dolor moderado durante muy poco tiempo y después son capaces de interrumpirlo”, subraya el doctor Taylor.

Asimismo, indica que conforme se va probando esa capacidad se ve que tiene algo que ver con un circuito de freno del dolor en el cerebro, por lo que a medida que avance la investigación se les podrán hacer resonancias de imagen para analizar si tienen alguna característica que les hace luchar de forma mucho más eficaz contra el dolor.

Taylor apunta que se trata de determinar “qué están realizando en su vida con respeto de factores de bienestar, y qué factores y estrategias psicológicos han aprendido en sus trabajos” los profesionales que tienen que enfrentarse a situaciones de riesgo, y qué se puede aprender de sus “trucos”, para enseñar a los pacientes que necesitan ayuda para controlar el dolor.

En este sentido, comenta que desde hace años se sabe que los pacientes del Hospital Nacional de Parapléjicos con lesión medular que tienen un dolor relacionado con daños al sistema nervioso central, pierden la función del circuito cerebral del freno contra el dolor, y que incluso en ellos el dolor se intensifica.

Para ayudarlos sería importante aprender qué hacen los toreros y otros profesionales para controlar el dolor, de forma que se intentara entrenar a los pacientes con dolor crónico a activar ese sistema del cerebro otra una vez más, para que puedan luchar contra el dolor, apunta el especialista.

Complejidad

No obstante, Taylor advierte que en este tipo de patologías el dolor es muy complejo, porque no interviene un solo componente, sino que hay muchos componentes que trabajan juntos, lo que hace que “a veces sorprenda un poco dónde está actuando el dolor y cómo se puede tratar”.

También influyen factores físicos, el tipo de ejercicio que se hace, el uso de técnicas de relajación o la genética. Por ello, se están extrayendo muestras de sangre a los toreros y a las personas que están participando en la investigación para establecer si el sistema para frenar el dolor puede funcionar mejor o peor según la expresión de algunos genes que tienen mucho que ver con este freno natural contra el dolor.

“Es un mundo muy grande”, admite Taylor, que para profundizar en el estudio quiere reclutar a más toreros y a más profesionales de riesgo, de ambos sexos, porque es importante que también haya mujeres. Al respecto, hace un llamamiento a las personas de toda España que quieran participar a que se acerquen al Hospital de Parapléjicos o a la Fundación Ortega Marañón, de Madrid, que colabora con el proyecto.

En particular, agradece la colaboración de los toreros que participan en el estudio y la de la plaza de toros de Toledo, en la que el próximo sábado se celebrará una corrida benéfica para recabar fondos, que protagonizarán los diestros Eugenio de Mora, Gómez del Pilar y Ángel Téllez, que lidiarán toros de Alcurrucén de forma totalmente altruista y gratuita

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