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martes, 23 de junio de 2026

Más allá de Morante

 

No tiene el verano días suficientes para atender la demanda de las empresas con Morante. Podría torear mañana, tarde y noche. El teléfono de su  apoderado no deja de sonar y cada aparición del maestro se ha convertido en punto de peregrinación de los empresarios para abordar al hombre que dirige sus destinos.  Bien podría parecerse a aquella otra peregrinación que hicieron los empresarios a la finca de Villalobillos para contratar a El Cordobés en los 60. 

Señal inequívoca del interés que suscita quien está ya reconocido en el más grande de los grandes, precisamente porque son éstos mismos quienes le aúpan a ese pedestal. Morante le dio la vuelta a su toreo para romper los tópicos, saltarse las reglas y convertirse en el más completo jamás visto. Los públicos le quieren ver más que nunca en la atalaya de su carrera y cuando el final, sin fecha, se plantea como algo irremediable. 

Por eso, bien está que todas las empresas suspiren por él, pero no es justo que descarguen en quien ha dado todo y más que nadie por la tauromaquia todo el peso del presente y del futuro del espectáculo. El ingenio de las empresas parece terminarse ofreciendo el oro y el moro a Morante. Lo que quiera. Y bien está porque lo genera. Pero mejor estaría que los empresarios fueran pensando, trabajando, invirtiendo y sembrando más allá de Morante. Deberían ir pensando en qué quieren hacer cuando el genio ya no esté, y más tras el aviso que el invierno pasado encendió todas las alarmas. 

Más si cabe cuando Morante, en los últimos años, fue quien más abrió los carteles, quien más apostó por los jóvenes en sus carteles y quien tiró de divisas por las que nadie contaba. Y más no hizo porque en más de una ocasión lo dejaron solo. El último lustro de Morante ha sido un derroche de generosidad y compromiso con el toreo. Ojalá le sigan la pista. Las empresas son las primeras al tener la obligación de crear figuras, lanzar toreros nuevos y no frenar a quien triunfa. En ese olvido que sufren se pueden quedar los ídolos del mañana.




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