La Tauromaquia revive esta tarde la inusitada expectación de una época dorada del toreo , somos coetáneos de un fulgurante momento en que los astros se posicionan en constelaciones para brillar espectacularmente. El espíritu de la añeja pasión española sigue latente con gran fuerza en los albores del siglo XXI pese a las pésimas predicciones sobre su decadencia en un mundo de revolución digital.
Esta tarde cuando se descerraje el portón del patio de cuadrillas maestrante entraremos en la dimensión histórica del rito taurino moderno en que la repercusión mediática de los acontecimientos se dispara por infinidad de canales . Quién pudiera ...viajar en el tiempo para vivir otros acontecimientos trascendentales de la evolución de la lidia decía nuestro añorado e insigne escritor Santi Ortiz. Hoy gracias a la televisión y muchos medios -Radio e Internet - podrán muchos aficionados estar sin asistir al coso , al tanto de todo lo que suceda en el templo sevillano. La oferta informativa es tan global -como nunca-y la ocasión lo merece que llega sin querer a todos . Ya no hace falta decir "yo estuve allí " , sino que pasamos a decir "yo la vi".
Esta tarde se conjugan los tres tiempos verbales -pasado,presente y futuro - de la Fiesta. Siempre que el toro aporte la emoción necesaria en la histórica cita .Morante ,Roca Rey y David de Miranda conforman junto a la ganadería de Garcigrande un cartel estelar.
El diestro cigarrero en el ocaso de su carrera , mostrándose con una genial plenitud artística, regresa a su anillo mágico, donde la antología de sus registros y de sus musas se desbordan arrebatadamente.
El cóndor peruano aferrándose al cetro del escalafón con su valerosa madurez , apostando fuerte como un líder ,asentado en su tirón popular en las taquillas. Su vuelo dominante afrontará sobre el cielo del Baratillo con pundonor de figura los vaivenes del sitio, de los terrenos, del clímax de competencia por sus galones.
Y el ciclón onubense que cierra la terna , con sus medallas de guerras . Un vendaval de méritos le llevan a litigar un sitio en el banquete. El peso de la púrpura pujando en las más altas instancias , ante todo el orbe taurino. Un diamante ya pulido ,sin techo de excelencias, una provocadora catarsis de emociones...
Todo se junta y arrebuja esta tarde sobre el amarillo albero. Las épocas pasadas nos hablan de corridas de relumbrón, donde la Fiesta trascendía y entraba en la leyenda dorada. Hoy toca pellizcarse y disfrutar de un evento de esa dimensión...Que Dios reparta suerte.

