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viernes, 7 de mayo de 2021

La corrida de primavera de Brihuega (Guadalajara)


 

‘Los otros caminos del toreo’

El Real del Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla inauguró ayer el ciclo ‘Los toros en el Círculo‘, en el que se pretende dar voz al mundo del toro a través de sus protagonistas. El Salón Real de la sede de Pedro Caravaca fue el escenario de la primera charla, que tuvo como protagonistas a los toreros José Antonio CampuzanoVíctor Puerto y Eduardo Dávila Miura. 

Con el título ‘Otros caminos del toreo‘, el encuentro abordó la faceta de profesores y divulgadores del toreo que une a estos tres diestros en la actualidad, profundizando en el manifiesto interés de muchos aficionados de todas las edades por aprender los principios básicos del toreo de una manera práctica.

miércoles, 5 de mayo de 2021

EL ESPARTERO EN SEIS HITOS (4 )

 Por Santi Ortiz

UNA POLÉMICA COMO NUNCA OTRA


El 28 de septiembre de 1885, cuando todavía El Espartero estaba convaleciendo del percance de Zalamea y le faltaban dieciséis días para debutar en Madrid, la revista madrileña La Lidia publicaba el artículo editorial origen de la virulenta polémica que, durante años, iba a enfrentar al periodismo taurino de Sevilla y Madrid.

Escrito en tono satírico y bajo el título de “Fenómeno en puerta”, las mordaces ironías que en él se vuelcan sobre las supuestas excelencias de El Espartero y el rechazo implícito de las que supone exageraciones de la afición y la prensa de Sevilla acerca de este torero, no tenían más remedio que causar rechazo e indignación en la ciudad de la Giralda, no sólo por poner en entredicho la credibilidad de su periodismo taurino, sino porque, fuera cual fuera la intención del artículo, perjudicaba claramente al torero, contribuyendo a crear un clima contrario al mismo de cara a su presentación en Madrid.

A guisa de ejemplo, merece la pena reproducir tres párrafos del mismo, que ridiculizan unas opiniones aparecidas en las columnas de un periódico hispalense:

“Ya lo saben los aficionados. El Espartero se coloca en los terrenos que nadie pisa; pasa más corto y derecho que nadie, y se tira más en corto que ninguno. El día menos pensado nos dicen que, al presentarse Manuel delante de los toros, los animalitos se caen patas arriba, haciendo innecesario el oficio de puntillero.

“Que se retiren Lagartijo y Frascuelo; que el Currito y Cara-ancha se dediquen a vender esparto, que Mazzantini solicite el cargo de Director artístico del Teatro Real; que el Gallo se corte los espolones. En cuanto venga El Espartero, van a quedar hechos polvo.

“¿Cuándo se presenta el fenómeno en Madrid? Esto se preguntan todos los aficionados; y al pensar que ha de presentarse en la corte, tiemblan de espanto Rafael y Salvador, con sus respectivas y excelentes cuadrillas.”


Si esto no es predisponer a la afición en contra de El Espartero, que venga el Defensor del pueblo y lo sancione.

La polémica subió de tono tras el varapalo que la mayoría de la prensa madrileña –no toda– dio al Espartero tras la corrida de su presentación en Madrid. Disconforme con este juicio, El Toreo Sevillano se atrevió a decir en sus páginas que de lo realizado por El Espartero en el coso de la carretera de Aragón a las apreciaciones hechas de su labor por la prensa de Madrid había “la misma diferencia que del cenagoso y pobre Manzanares al caudaloso y rico Guadalquivir”. Tal comparación, hirió en lo más hondo al chauvinismo madrileño –la exageración del fervor patrio, no es cosa privativa de Sevilla–, dando con ello comienzo a un fuego cruzado de sátiras vejatorias y violentas diatribas, que no hicieron más que enconar los ánimos y radicalizar las opiniones.

Aparcando por un momento la polémica, ¿qué hizo El Espartero en Madrid? Ciñéndonos a los hechos y sin meternos en valoraciones, veamos los resultados que muestra al respecto la revista madrileña El Toreo: en el toro de la ceremonia –“Pichón”, de nombre–, “El Espartero, en menos que se cuenta, había dado tres altos, uno cambiado, uno de pecho y una estocada delantera y perpendicular a volapié. Palmas generales. ¡Buen principio, niño, buen principio!” En el segundo, que llegó muy quedado a la muleta, el de la Alfalfa, “acercándose mucho, pero mucho” realizó una faena larga y poco acertada y oyó un aviso. Resultado: “Silba y aplausos, según la manera que cada cual tuvo de ver las cosas.” En el último, “El Espartero pudo lucirse mejor con este bicho y acercándose en regla dio dos naturales, cinco altos perdiendo un pedazo de muleta, dos cambiados y una corta bien señalada. Después de dos naturales y seis altos, se pasó una vez sin herir, y por fin tras de uno con la derecha y uno alto dio una estocada buena en las tablas. Palmas”.

Con tales resultados, ¿puede decirse que El Espartero estuviera mal o que defraudara al respetable? Yo pienso que no, aunque no llegara a las cotas de las hazañas propagadas desde Sevilla. Desde luego, la respuesta que obtuvo del público –ovación, división y palmas– no da para justificar la dureza con que fue tratado por la crítica, que, a la hora de valorar virtudes y defectos, no dudó en emplear la ley del embudo, magnificando las carencias y menospreciando sus cualidades. Por ejemplo, no hay pluma que ose negarle su valor, serenidad y frescura ante los toros, pero devalúan su condición de torero valiente con frases como: “Es un niño que desconoce el peligro o desprecia la vida”. O sea: o es un ignorante o un suicida –esto último me suena de algo, ¿no?–, porque de otra manera su bizarría les parece incomprensible. Eso se ha repetido a lo largo de la historia. De Belmonte decían que se quedaba quieto porque no tenía facultades; de El Cordobés, porque era un esmayao; de Ojeda, porque era un torpe, y de José Tomás, porque, además de torpe, era un suicida. Todo, antes de reconocer que, simplemente, eran hombres con las gónadas bien puestas en su sitio y una voluntad de alcanzar la gloria propia de seres excepcionales; de soñadores capaces de aspirar a lo más alto… ¡aun a costa de la propia vida!


De sus carencias, la prensa hace énfasis en su desconocimiento de la tauromaquia. Ni siquiera, por más que lo digan, les frena el hecho de estar juzgando a alguien que sólo han visto torear una tarde. Así El Toreo no se corta un pelo en declarar que “El Espartero no sabe una sola palabra de lo que es matar toros”, ni La Lidia en afirmar que El Espartero “es pura y simplemente un niño de 19 años (tenía 20), desprovisto de facultades físicas, y dotado del desatinado valor que presta una ignorancia absoluta del peligro, y un desconocimiento total de las reglas más elementales del toreo. Ni más ni menos.” Traduciendo: todo lo que ha pregonado de él Sevilla es un camelo y El Espartero es un maleta que nadie sabe por qué encantamientos ha logrado llegar a confirmar alternativa en Madrid en tiempo record.

Menos mal que hay cronistas, como Pirracas, en La Nueva Lidia, que exhiben mejores dotes de ecuanimidad. Hablando de Espartero, dice: “En nuestro concepto no es un maestro, porque le falta mucho que aprender; no es un mero aficionado, porque sabe más que muchos de los que injustamente han alcanzado el título de maestros; no es una realidad, porque tiene muchos defectos que corregir, pero es una gran esperanza, porque posee lo que no se estudia ni se aprende: afición, agilidad y un gran corazón.” ¡Qué forma tan distinta de enjuiciar las cosas!

Al margen del “pique” secular que ha existido siempre entre Sevilla y Madrid en materia taurina, creo advertir como trasfondo de la dureza de trato de la crítica madrileña al que llaman “niño mimado de la afición sevillana”, ciertos rasgos que desbordan la posible animadversión hacia el debutante y tocan claves más profundas y esenciales de la concepción del entonces toreo vigente. Por ejemplo, a El Espartero se le recrimina querer empezar la casa por el tejado; esto es: haberse saltado a la torera las etapas –banderillero, sobresaliente o media espada y matador– que solían seguir los que pretendían ser toreros. Otro modo no les cabía en la cabeza, por eso a Manuel le acusan de querer comenzar la carrera matando toros y, a su entender, eso “es imposible”. Lo cual hay que traducir por “está por llegar”, pues, como demuestra la historia, aquella “imposibilidad” se irá imponiendo hasta convertirse en el modo habitual de acometer la profesión. Los terrenos que El Espartero pisa son asimismo otra fuente de conflicto con el toreo vigente en su tiempo. Como expresaban los versos que le dedica Sentimientos: “Tiene vista, y es sereno/ como que pisa el terreno/ que corresponde a la res/ esto manque paesca bueno/ No lo es.” Era malo pisar los terrenos del toro, sin embargo, la evolución de la Fiesta ha demostrado que, pisando esos terrenos prohibidos, es como los toros han ido descubriendo sus secretos y la Tauromaquia ha desembocado en el templo de las bellas artes, que hoy la acoge. En otro orden de cosas, también hay plumas que se quejan de que El Espartero tenga al público en un verdadero sobresalto, de ahí que diga El Enano: “¿Y es a que sufra el espíritu, o a divertirnos, a lo que vamos a las corridas de toros? Pues si El Espartero sólo ha de proporcionarnos disgustos, no queremos verlo.” Remonten ustedes el tiempo hasta estas últimas décadas y oirán eso de “yo no voy a los toros a sufrir”, que se decía para criticar al “suicida” José Tomás.

Aunque la guerra entre el periodismo sevillano y madrileño continuará teniendo a El Espartero, como blanco de iras o bastión a defender, durante toda la carrera de éste, el segundo punto álgido de la misma sobreviene con el artículo “Justicia catalana”, publicado por Ángel Caamaño, El Barquero, en El Enano, una semana antes de la trágica muerte del espada hispalense. Vaya por delante que estimo improcedente culpar a dicho artículo, pese a su dureza, de la muerte del pobre Manuel, como sí hicieron los periódicos sevillanos, El Arte Taurino, La Muleta y El Circo Taurino; mas no dejo de reconocer que debió herir profundamente el amor propio de un torero cabal como era El Espartero y, tal vez, predisponerlo a cometer temeridades que, sin la presión del citado artículo, no hubiera asumido. De hecho, un diestro del valor, la vergüenza torera y el decoro de Manuel García Cuesta, no podía dejar pasar sin más tan incalificable ataque a su fama y, desde Córdoba, dos días antes de la tragedia, envió al crítico “amistosa invitación para almorzar juntos y PELEAR (según frase textual de aquel infortunado)”, a fin de exigirle completa satisfacción de su biliosa e imprudente conducta.


¿Qué se decía en “Justicia catalana”? Ya el titulito tiene su “miga” por hacer referencia a la que aplicaban sin dilación ni miramiento de las reglas procesales los tribunales locales de aquellas tierras hasta que acabó con ellos Felipe V. Según El Enano, era “la más popular, la más contundente y la que más se adapta a las cosas habituales dentro de la tauromaquia”. Nada de escrúpulos ni miramientos. Según la revista madrileña: “Garrotazo y tente tieso es la fórmula que hay necesidad de adoptar, en vista de que pasa un día y otro, y determinadas personalidades taurinas continúan estacionadas en el burladero del desahogo, que está colocado tras la barrera del miedo y muy cerca de la contrabarrera de la camama.”

Se refería el artículo a El Espartero y Antonio Reverte, aunque, sobre todo, cargaba las tintas contra el primero, recurriendo al recurso de compararlo –a buena hora mangas verdes– con El Espartero de años atrás, como si alguna vez este torero hubiese sido santo de la devoción de las plumas capitalinas. Veamos unas muestras de lo que dice:

“A aquel Espartero le ha sustituido otro que ni para quitar las zapatillas del antiguo vale, pues ni su arte tiene, ni como él torea, y sus guapezas las sustituye con vacilaciones al entrar a herir y miradas al costado izquierdo a la hora de reunirse.

]…[

“¿Quién puede hacer variar la opinión? Usted solo. ¿Cómo? Avistándose con El Espartero el bueno, apropiándose de la valentía que tanto le distinguió siempre, y empleándola en las corridas que todavía le quedan por torear.

“Aún es tiempo. Venga un esfuerzo desesperado, porque ya las aguas irritadas de la opinión le ciñen a usted el cuello; y una de dos: o sale usted a flote como todos lo deseamos, o se va usted al fondo para siempre.”


Una semana después, El Espartero se iba para siempre al fondo de la muerte. No es de extrañar la rabia e indignación que se apoderaron de los que habían sido amigos o seguidores suyos, incluida la prensa sevillana. Afirmar impunemente cosas como las citadas, de un hombre, un torero, cuyo corazón no le cabía en el pecho; un diestro acribillado a cornadas, que siempre fue modelo de vergüenza torera, traspasaba las lindes de lo tolerable. No me extraña que Manuel, tras haberlo leído, quisiera citarse con el autor para pelear con él. Aun mediando una mala racha, no se puede acusar de cobarde a un valiente a carta cabal como Espartero, ni llamar desahogado y lleno de camama a quien, a lo largo de toda su carrera, había dado muestras de un pundonor y una entrega difíciles de encontrar en la historia de Tauro.

Sería faltar a la verdad silenciar que en el mismo número de El Enano donde aparecía “Justicia catalana”, se incluía la crónica de la corrida de esa tarde en Madrid –toros de Salas, para Espartero, Guerrita y Fuentes–, donde el crítico Achares cantaba el éxito del torero sevillano, afirmando cosas como: “Esto quiere decir, en estilo más liso y llano, que la tarde ha sido para Manuel García, El Espartero, que indudablemente venía dispuesto a buscar el desquite de pasados errores y le ha encontrado tan cumplido como de su legítima fama había derecho a esperar.” Por su parte, el Barquero también publicó en El Heraldo de Madrid su laudatoria reseña de la corrida, congratulándose del triunfo obtenido por Manuel.

Sin embargo, eso no logró apagar el incendio que en torno a la muerte de Espartero y el mal trato recibido por éste de la prensa de Madrid se había formado, y siguieron las trifulcas entre plumas opuestas al punto de que el director de La Puntilla llegó a mandar los padrinos a su colega sevillano de La Muleta para batirse en duelo. No sé si la sangre llegó al río, pero el hecho sirve para darnos idea de la magnitud y enconamiento de una polémica como nunca el toreo conoció otra.

CÓRDOBA POR TODO LO ALTO

 

Agota el papel para los ‘cartelazos’  de mayo




La empresa Lances de Futuro ha informado esta tarde que se han agotado las entradas para la corrida de toros del 15 mayo, donde se verán las caras Roca Rey y Pablo Aguado y Ventura.

 Las entradas sueltas para la Feria de Mayo de Córdoba se pusieron ayer lunes a la venta y en pocas horas se han agotado para el festejo del sábado 15.

También quedan muy pocas entradas para la corrida del domingo 16 de mayo con Finito y Morante en el cartel. ‘Todavía quedan algunas localidades, pero al ritmo que va la venta se pondrá también el cartel de «No hay billetes» para este festejo en breve’, apunta el empresario José María Garzón.

 Garzón ha agradecido a los aficionados de Córdoba su compromiso por la Tauromaquia y su plaza, ‘es de agradecer la buena acogida que han tenido los carteles de la feria taurina de Mayo‘.

En cuanto a la venta de abonos, ‘hemos cerrado la campaña con más de 2.350 abonos vendidos, una noticia muy buena porque refleja que los carteles de la feria han tenido una gran aceptación y que la afición de Córdoba tiene muchas ganas de toros’.

martes, 4 de mayo de 2021

El sinsentido de Zafra

 


Cuando más hay que cuidar los detalles, parece que más se desatienden. Inaudito. La tauromaquia estaba tocada antes de la pandemia y el coronavirus ha empeorado su situación. Toca mimarla y hacer las cosas perfectas para fortalecer su imagen. Toca defenderla en los despachos, exigir el mismo trato que el resto de actividades culturales, pedir unas condiciones acordes a lo que genera económicamente y el reconocimiento que merece según su función medioambiental.

Pero en general los gerifaltes del toreo siguen a lo suyo, como si la crisis monetaria y social del sector no fuese con ellos. Y, entretanto, la Fundación del Toro de Lidia se ha metido a empresaria. No era ese su cometido fundacional, pero ha descubierto que organizar festejos es un filón que genera sustanciosos dividendos cuyo destino es programar novilladas para que la tauromaquia tenga futuro –buena idea– y también cubrir los sueldos y los gastos de quienes trabajan en la asociación –lícito–.

El año pasado, con la realización de la llamada Gira de la Reconstrucción, la Fundación obtuvo más de 800.000 euros de beneficios gracias al dinero que aportó la televisión de pago y la bajada de honorarios que se aplicaron los profesionales actuantes. La suculenta experiencia provocó que para esta temporada se anunciara una segunda versión, lo que, tratándose de una buena idea, parece dejar un tanto aparcadas las primeras intenciones de la entidad, que perseguía defender y promover la Fiesta de los toros.

lunes, 3 de mayo de 2021

Festival de radio


 

Una triste sensación de orfandad


 

Después de 448 días de silencio, volvieron de nuevo los clarines y timbales a L
as Ventas, y el sonido retumbó como un escalofrío de los que ponen la piel de gallina. La plaza se levantó como un resorte e irrumpió en una atronadora ovación que acompañó a los alguacilillos en su lento paseo hacia la presidencia. Volvieron las palmas cuando se abrió la puerta de cuadrillas, y arreciaron tras la interpretación del himno nacional al final del paseíllo. Fue una tarde de cariñosas ovaciones y generosos trofeos, como corresponde a un festival benéfico.

domingo, 2 de mayo de 2021

EL ESPARTERO EN SEIS HITOS (3)


Por Santi Ortiz.

LA ALTERNATIVA

Quiero hacer hincapié en la asombrosa brevedad del tránsito que lleva a un muchacho como Espartero desde el anonimato a una alternativa de campanillas. Del 12 de julio de 1885, donde comienza a sonar de veras su nombre, al 13 de septiembre del mismo año, donde Antonio Carmona, El Gordito, lo inviste en Sevilla y por todo lo alto, matador de toros, sólo han transcurrido 63 días. Nada. Un suspiro. Un visto y no visto. Y más en una época donde el camino habitual del aspirante a la gloria era hacerse banderillero, aprender como tal el oficio, con el tiempo matar algunas reses que le cedieran sus maestros, para, después de varias temporadas, si mostraba aptitudes, pasarse ya al escalafón de matadores.

No obstante, sea la época que sea, es difícil toparse con un caso semejante. Lo más parecido que he encontrado entre mis datos, es el de Victoriano de la Serna, que debutó en Madrid el 27 de agosto de 1931 –aunque ya había toreado antes con caballos– y se doctoró en la misma plaza el 23 de octubre del mismo año. Presididas también por la fugacidad, tenemos la andadura de Domingo Ortega, que toreó de sobresaliente, como un perfecto desconocido, el 6 de septiembre de 1930 en Aranjuez y se doctoró en Barcelona el 8 de marzo del año siguiente. Total, seis meses y dos días. O Manuel Granero, que hizo su primer paseíllo con picadores el 4 de abril de 1920 y recibió la borla de doctor en tauromaquia el 28 de septiembre del mismo año, o el caso de José Luis Parada, que debutó con caballos el 9 de febrero de 1969 y tomó la alternativa en El Puerto de Santa María –31 de agosto–, casi siete meses más tarde. Porque ya toreros precoces de esta época, como El Juli o Roca Rey, consumieron 18 y 15 meses, respectivamente, en la categoría de novilleros con caballos, antes de recibir el abrazo alternativero.

viernes, 30 de abril de 2021

TENDIDO CERO

 Este sábado a las 14:20 h.


La 2 de TVE #TendidoCero1800. En TVE Internacional hay que consultar horarios en https://rtve.es/.../tve.../programas-series/tendido-cero/.

Tendido Cero ofrecerá un resumen de los festejos celebrados en Villanueva del Arzobispo, con el triunfo de Emilio de Justo, la notable actuación de Diego Urdiales y el exquisito toreo de Juan Ortega, además del éxito de la corrida de rejones con Andy Cartagena, Leonardo Hernández y Lea Vicens.
Realizará una visita a la Escuela Taurina de Alicante, para conocer, entre otras, la historia de superación de una de las alumnas, que sueña con ser cirujana taurina.
A través de una entrevista con Joselito, recordará uno de los hitos del toreo contemporáneo, la corrida Goyesca del 2 de mayo de 1996, en la que dio una lección magistral. Así como la figura del ganadero Pedro Trapote, fallecido el miércoles, con un reportaje de archivo, sobre uno de los hierros de su propiedad, Toros de la Plata. Y se hará eco de la comunicación oficial de la suspensión de los festejos de San Fermín.

jueves, 29 de abril de 2021

Vuelven los toros a Aranjuez

 


La Empresa taurina Circuitos Taurinos y el Ayuntamiento de la localidad madrileña de Aranjuez, presentó este miércoles los carteles de la tradicional Feria Taurina de San Fernando 2021, en un acto celebrado en la sala de exposiciones de la Bi-centenaria Plaza de Toros del Real Sitio y Villa de Aranjuez, y presentado por el empresario Carlos Zúñiga. La feria se componen de dos festejos en el que están presentes las máximas figuras del toreo, además de otros que van camino de serlo y que se encuentran en un gran momento, como es el caso de Ureña y Luque, dos toreros que despiertan gran interés en el aficionado. “Vuelven los toros a Aranjuez y esa es la mejor noticia para todos”, ha asegurado el empresario Carlos Zúñiga. “El aforo será del 40%, cumpliendo con la normativa vigente de la Comunidad de Madrid. Se garantizará la seguridad interpersonal durante los festejos y, por supuesto, la empresa observará con rigor el cumplimiento de las obligaciones sanitarias. Agradezco a todos los matadores y ganaderos la total disposición para que este año haya toros en Aranjuez. Igualmente, a los aficionados que con tanta ilusión han demandado la vuelta de los toros a una plaza tan especial”.

Viernes 28 de mayo: Toros de Garcigrande y Domingo Hernández Martín  para Julián López “El Juli”, José María Manzanares y Paco Ureña.

Domingo 30 de mayo: Toros de Joaquín Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, Daniel Luque y Andrés Roca Rey.