Buscar este blog

martes, 12 de mayo de 2026

DE MADRID AL CIELO...

 ... La Ventas del Espíritu Santo será este jueves el centro del alma taurina del aficionado onubense. La primera plaza del mundo abre sus puertas para el primer festejo de la comparecencia de David de Miranda en el abono isidril .Con reses del Parralejo llegadas desde la maravilla de los montes bravíos de  Aracena , que ya le encumbraron en dos ferias consecutivas en la ribera del Guadalquivir,en el sevillano coso maestrante .

 Es el día , es el momento de reafirmarse como primerísima figura del toreo. Si la suerte no le es esquiva, si le toca un lote propicio, si la ilusión no se detiene con los clarines del miedo escénico,si el dios Eolo se atempera , si la suerte suprema es certera.. Si , a pesar de tantas cosas que puedan pasar  ,podemos y queremos  soñar con otro hito del triguereño.

 No se lo pierdan,es una cita histórica y la pueden ver por telemadrid en abierto. Que Dios reparta suerte !!

 

CORRIDA DE TOROS 14 MAYO 2026

Jueves 14 de Mayo de 2026  / 19:00 h.

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS. Madrid

Toreros: Castella, Daniel Luque y David de Miranda 

Ganadería: El Parralejo

Generación del 27. República y toros

 


Por Paco March

Para que pueda hablarse de una generación literaria es necesaria, entre otras, la constatación de ésta en una presentación pública. Para la Generación del 27, son las jornadas organizadas por Ignacio Sánchez Mejías en homenaje al poeta Luis de Góngora en el tercer centenario de su muerte y que tuvieron lugar entre el 16 y 18 de diciembre de aquel año en el Ateneo de Sevilla.

Rafael Alberti, en su libro de memorias “La arboleda perdida”, cuenta: “ Ignacio Sánchez Mejías nos metió a todos en un tren y nos llevó a Sevilla”. En ese tren embarcaba siete literatos de vanguardia: el propio Rafael, Federico García LorcaJuan ChabásGerardo DiegoDámaso AlonsoJorge Guillén y José Bergamín, acompañados de Ignacio y Pepín Bello (autor ágrafo, muchos años en la Residencia de Estudiantes, y cuya longevidad fue un ejercicio singular de memoria).

Viviendo el Sr. José Bello en Sevilla , en razón de su cargo en el Ministerio de Fomento, entabló fuerte amistad con el torero Ignacio Sánchez Mejías y el poeta Romero Murube. En el libro “Conversaciones con Pepín Bello” (David Castillo . Ed. Anagrama) Bello lo explica así: 

“Nos llegó la noticia de la voluntad de una parte de nuestros amigos poetas de ofrecer un homenaje con motivo del tricentenario de la muerte de Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla. Sánchez Mejías, hombre muy sensible a todas las manifestaciones artísticas, invitó a Alberti, Dámaso Alonso y Bergamín al Hotel Madrid de Sevilla, que era el mejor hotel de España, pues los otros poetas tenían posibilidades para pagarse ellos mismo un hotel. No había mucha gente en el Ateneo siguiendo el acto, en el que el poeta onubense Adriano del Valle y Rafael Alberti hicieron una lectura de versos. Salí a la calle y le pedí a un fotógrafo ambulante su cámara. Entré al Ateneo y disparé la foto con un flash de magnesio que llenó toda la sala de un humo blanco que escocía los ojos. Esa foto es la que luego se ha reproducido hasta la saciedad como la fotografía oficial de la Generación del 27”:

En la Generación del 27 ( a partir de ahora en este texto Generación de la República, que es como prefería llamarla José Bergamín) muchos de quienes en ella se adscriben tienen en la poesía la parte fundamental o más reconocida de su obra. No por casualidad y no sólo en ese tiempo.

El espectáculo de la corrida es tan plástico y tan fuertemente sugestivo que no es extraño que impresione a sensibilidades poéticas de distinto signo. Mientras unos se impregnan del sentido total de la Fiesta otros se fijan en el color la luz, el movimiento, el dramatismo de un instante irrepetible.

La Generación de la República supuso, tanto por los nombres que la componían como por la cantidad y calidad de la obra, el momento cumbre de la cercanía de la Fiesta de los toros con la poesía. Y de todos sus componentes, sin duda Gerardo Diego y José Bergamín (también Alberti y desde otra perspectiva, Lorca) eran los más aficionados a los toros y de ellos es la mayor producción literaria y poética que aúna ambas disciplinas artísticas.

De la foto fundacional, la mitad de los que en ella figuran tienen obra taurina: AlbertiLorcaBergamínGerardo Diego y, en mucha menor medida, Dámaso Alonso, quien la explicó en su “Una generación poética. 1920-1936”, en Poetas españoles contemporáneos. Ed Gredos 1955)


De Lorca bastaría con citar su “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, sin duda la más lata cumbre del género elegiaco, pero las referencias taurinas aparecen en buen parte de su obra. En el “Romancero Gitano”, el poema “Prendimiento de Antoñito el Camborio” : “ Antonio Torres Heredia/ hijo y nieto de Camborios/ con una vara de mimbre va a Sevilla/a ver los toros…El día se va despacio/la tarde colgada al hombro/ dando una larga torera / sobre el mar y los arroyos”.

O en su obra teatral “Mariana Pineda”: “En la corrida más grande/ que se vio en Ronda la vieja/ cinco toros de azabache/ con divisa verde y negra”.

En 1930, García Lorca presentó en Nueva York una conferencia de Sánchez Mejías y , tras la introducción en la que , entre otras cosas, dijo: “ En la última prodigiosa generación taurina que ha dado España, a Ignacio Sánchez Mejías el corresponde el sitio de la fe. Joselito fue la inteligencia pura, Belmonte, el iluminado. Sánchez Mejías es la fe, la voluntad, el hombre, el héroe puro” , finalizó: “ Así pues, yo, con gran alegría le doy la alternativa en esta plaza de Nueva York . Ignacio, tienes la palabra. ¡Salud !”.

La afición taurina de Gerardo Diego, nacido en Santander, se forjó en la Feria de Bilbao, deslumbrado por Rafael “El Gallo” y Belmonte y se acrecienta con una viaje a Andalucía: “Y el descubrimiento del Sur perezoso/que me reconoce/…Ay mis quince años/ como quince rosas/como quince verónicas lentas/que me deshojan”

Amigo de Sánchez Mejías, de Juan Belmonte se relaciona con Domingo OrtegaPepe Luis Vázquez o Antonio Bienvenida y su fervor taurino lo proclama así: “ Nadie que no haya toreado por lo menos de salón y, a ser posible, en colaboración con alguna becerra em tentadero o festival en el ruedo, puede decirse que ha nacido del todo”. Su obra “La suerte o la muerte. Poema del toreo” lo testimonia y realza.

La visión, la forma de acercarse de Rafael Alberti a la Fiesta es absolutamente personal y alejada de conceptos tradicionales. Aparece inicialmente en la “Chuflillas al Niño de la Palma “ y “Seguidillas a una extranjera” donde escribe. “ Todos los torerillos/que hay en Sevilla/te arrojaron al verte/ la monterilla”. 

Escribe también un poema elegíaco a la muerte de Sánchez Mejías (de quien , en Pontevedra, fue banderillero por un día, sin salir del abrigo del callejón) en el que recurre al tema del mar y en el que la muerte del torero es el reflejo del dolor del exilio: “ Por el Mar Negro un barco / va a Rumanía/ por caminos sin sangre/ va tu agonía”.

En “Corrida” finaliza así: “ Y cuando atravesada/ siente el toro su vida / piensa que la corrida / vale bien una espada”. Poeta y comunista, amigo de Luis Miguel Dominguín: “Vuelvo a los toros por ti/ yo Rafael/ por ti al ruedo/ ¡Ay con más años que miedo/ Luis Miguel…Te propongo Luis Miguel/ propongo tú, único matador/ rosa picassiano y oro/ Pablo Ruiz Picasso, el toro/ y yo, el picador”, para Alberti el toro es el símbolo de la fuerza de España, de su pueblo.

La Generación de la República tiene en José Bergamín una de sus figuras esenciales a la que, paradójicamente, algunos autores han querido dejar al margen de la misma. Nada nuevo, por cierto, en la biografía humana y literaria de quien dijo: “ En España me siento realmente fantasma”.

Un “fantasma” que dejó su huella en la historia intelectual española en sus múltiples facetas la de editor (lo fue, por ejemplo, de la primera edición de Poeta en Nueva York, de García Lorca), ensayista, dramaturgo, prosista y poeta y en la que la presencia de la Tauromaquia es una constante y adquiere enorme relevancia. Basta con leer su “Obra taurina” , una imprescindible compilación a cargo de su hijo Fernando editada por el CSIC.

“El Arte de Birlibirloque”, “La música callada del toreo”; “La claridad
del toreo”…son piezas maestras de un hombre comprometido y contradictorio a fuer de íntegro.

Bergamín, incomprendido a veces, porque: “Para ver y entender/ estas verdades toreras/lo que hace falta tener/ son buenas entendederas….

La Generación del 27, la Generación de la República, la de AlbertiBergamínLorcaDiego… La del pensamiento al servicio del progreso y el arte. También la de los toros.

Gentes de la cultura, combatientes por la libertad, abiertos al progreso y la tolerancia.

¡Va por ellos!

lunes, 11 de mayo de 2026

Morante es el torero de la gente


Después de 30 años de alternativa, el torero se desplegó en 2025 como un centro irradiador de tauromaquias pasadas por su cedazo, revitalizadas por su genio. Aquella temporada fue la más insólita en la historia reciente de la fiesta de los toros. Una revelación apoyada en la perturbación de un daño. Morante de la Puebla se sostiene en la fragilidad de una sabiduría antigua y en la inclemencia de un presente atravesado por sus quiebras psíquicas. Esa rareza la concede un sitio único en el arte de torear.

Y por ahí entra a saco Zabala de la Serna, el mejor cronista taurino de las últimas décadas, el titular de Toros de EL MUNDO. Por ahí se anticipa para dar cuerda a un libro necesario: Memoria de Morante (Debate), pieza híbrida en géneros (biografía, entrevista, ensayo, crónica) que nace de la interpretación y de la convivencia con el torero, del diálogo y de las preguntas, de las dudas y del asombro. El eje es la enfermedad del artista, su amnesia desarmante, y desde esa fragilidad sale explorador e insaciable Zabala a buscar razón de esa temporada de 2025 donde Morante de la Puebla se aupó como "el mejor torero de la historia". Así lo explica.

domingo, 10 de mayo de 2026

La penitencia.

 


Como el propio autor reconoce al inicio de su columna en la contra del diario El País edición papel –la digital la dejan para las crónicas de Antonio Lorca– de hoy domingo, Manuel Vicent vuelve a su cita anual con San Isidro y suelta su proclama, esta vez con título inequívoco, por si falta hiciera: «Alegato antitaurino».

A Vicent, tan antitaurino y prolífico en mostrarse así como antes otros grandes nombres de las letras españolas que no voy a citar por lo mismo que no vale la pena repetir la lista, tal que si la de los reyes godos se tratara, de eminentes taurinos,  le gusta refocilarse en los tintes más gore de las corridas de toros, sangre, vísceras, vómitos, heces…y, claro,  la tortura y muerte del animal como principio y fin del rito.

En esta ocasión y como signo de los tiempos, añade a su argumentario la asimilación ideológica y partidista de la tauromaquia que, resumida y con matices varios, sería: Derecha=taurinos; Izquierda=antitaurinos.

Lamentándolo mucho y con todo el dolor de mi afición taurina convertida en militancia,  no me queda otra que da visto lo visto, oído lo oído, en estos últimos años tanto en los medios de comunicación, tertulianos varios e incluso en las plaza de toros y durante la corrida (¡piensa que es Pedro Sánchez! al entrar a matar) vítores e himno incluidos. 

No vale como verdad absoluta repetir hasta la saciedad aquello de «los toros no son de derechas ni de izquierdas, son del pueblo». Y no vale porque mientras la izquierda -o lo que dice ser tal- hace bandera de antitaurinismo y desde ella  apenas se alzan voces discordantes, la derecha ha tomado por asalto el toreo desde un discurso identitario y con las ayudas económicas como señuelo.

Vicent  da en el clavo cuando , a modo de puntillazo certero, escribe en el último párrafo: «Si eres un político de derechas y no te gustan los toros, cállate, si quieres medrar; y al contrario, si durante la Feria de San Isidro asomas la jeta por un burladero y apoyas el codo en la maroma podrías llegar a ministro el día de mañana».

La Feria de San Isidro, casi un mes de toros y muchas tardes de «no hay billetes», como también antes la Feria de Abril y otras que vendrán, desde la inminente de Jerez de la Frontera, reapariciones de Morante y Roca Rey en ella, a las de Otoño y San Miguel (la del Pilar, tan señera, en el albur de una subasta), darán cuenta de que la tauromaquia, pese a unos y otros, sigue viva y con público joven en ella. 

Esto último, por cierto, tan cantado desde el taurinismo- y la derecha -como signo de rebelión de la juventud ante prohibiciones, bajo sospecha de muy evidente significación ideológica, no solo en la estética, que no es precisamente de chupas de cuero. Menos mal que llegado el buen tiempo el fachaleco sobra.

El País, diario, ya no es lo que era y no solo el paso del tiempo, la vida y la muerte, es responsable. Aquellas firmas que le dieron lustre, Haro Tecglen, Cueto, Umbral, Vázquez Montalbán, Pradera, Fernández Santos, Almudena Grandes, Javier Marías…o Joaquín Vidal, mucho más que un crítico taurino, ya solo están en el recuerdo y las hemerotecas.

Manuel Vicent sigue ahí y su columna isidril y antitaurina da cuenta de ello. Lo primero es una alegría, lo segundo una penitencia 

sábado, 9 de mayo de 2026

Quince novilleros ante la Maestranza

 


Las tradicionales novilladas picadas de mayo y junio que servirán para poner a prueba el estado de forma, sitio y fondo del escalafón menor en un año especialmente interesante para la novillería. 

Se habían programado seis festejos en el abono presentado por Lances de Futuro en febrero. Uno de ellos ya se celebró en el arranque del ciclo continuado dejando patente la proyección de Julio Norte y la exquisita clase del mexicano Emiliano Osornio. Otros cuatro se quedan repartidos en el resto de la primavera -la Pascua Florida de los novilleros en Sevilla- dejando el sexto como prólogo de la renovada Feria de San Miguel que gana esa fecha en la propuesta de José María Garzón que también devuelve a la festividad del Corpus la esperada corrida de toros -Morante, Ortega y Aguado en el cartel- que merecerá entrega aparte en su momento.

Nos interesan ahora los quince novilleros que se juegan a una carta convertir su paso por la plaza de la Maestranza en un trampolín de sus respectivas carreras. Si damos un repaso a la nómina de actuantes encontramos que hasta once de los anunciados por ahí abajo se presentan en el ruedo sevillano en 2026. Sólo hay cuatro -Carlos Tirado, Uceda Vargas, Mariscal Ruiz y Martín Morilla- que ya han pisado el albero del Baratillo en calidad de novilleros con picadores. Todos, sin excepción, acuden a una única tarde a esta cita trascendental -los vericuetos reglamentarios dificultan la repetición de los triunfadores- que implica hacer una amplia radiografía al momento de la novillería.

viernes, 8 de mayo de 2026

Almibarada Puerta Grande

 


Por Antonio Lorca https://elpais.com/cultura/2026

Hace ya algunos años, Joaquín Núñez del Cuvillo, fundador de la ganadería que se ha lidiado esta tarde, dijo en una entrevista que pretendía criar toros para que disfrutaran los toreros. Uno de ellos ha salido hoy al ruedo de la plaza venteña: Ganador de nombre, colorado, número 80, de 552 kilos de peso. Bonito de cara, pero de hechuras impropias de este coso, como todos sus hermanos, que empujó en el primer envite con el caballo y se repuchó en el segundo; su comportamiento fue muy desigual en banderillas, pero se vino arriba en el tercio, y demostró que encerraba una calidad, una clase, un ritmo y la bondad propias de los animales criados con biberón y educados para el triunfo de otros.

Un toro de carril, un toro bandito, de embestida dulce como el almíbar, con el que se encontró un Alejandro Talavante, maduro y curtido, y lo aprovechó desde el primer muletazo hasta el final. Tanto es así que le cortó las dos orejas y salió a hombros por la Puerta Grande, la séptima en su ya larga carrera de 20 años como matador de toros.

Estuvo bien, claro. Cómo no iba a estarlo con un toro alegre, benévolo, con prontitud y fijeza en sus repetidas embestidas. Espectacular el inicio de faena: dos ayudados por alto, otro del desdén, un pase de la firma, una trincherilla y ligados todos con un largo pase de pecho. A esas alturas, el toro ya se había mostrado como un más que amistoso colaborador.

Y lo que siguió fue un vendaval de bonitos muletazos; una primera tanda con la mano derecha, cerrada con un natural casi circular a cámara superlenta; otra siguiente del mismo tenor y con un final similar; tres tandas más con la zurda en las que brotaron la largura de los muletazos, la clase del toro y la estética del matador. Aún hubo una tanda final con la derecha antes de cobrar una estocada algo caída.

Al toro se le dio una generosa vuelta al ruedo y las dos orejas del mismo tenor paseó Talavante por el ruedo de Las Ventas.

Había brotado la estética, por momentos en grado sumo, pero no apareció por ningún lado la emoción del toro bravo, fiero y encastado. Talavante disfrutó como si estuviera en el patio de su casa, y salió a hombros en la primera corrida de feria, como ya sucediera con este torero el año pasado en el festejo que abrió el ciclo isidril. Y disfrutaron los tendidos, que parecía que no habían ido nunca a un tentadero.

Así se vino arriba el festejo que había comenzado regular; primero, por la deficiente presentación de los toros, astifinos, pero sin la estampa propia de la categoría de esta plaza, y, después, porque Tristán Barroso, que confirmó la alternativa, no acabó de calentar el ambiente con un primer toro bravo en el caballo, que embistió con fijeza y humillación en los primeros compases de la faena de muleta antes de que evidenciara su falta de vida. Tiene buenas maneras Barroso, demostró elegantes y finas maneras con la muleta en la mano izquierda, pero no entusiasmó como se esperaba, si bien su oponente se apagó antes de lo previsto.

Ante el sexto, después del triunfo de Talavante -quien no puso mucho empeño con el molesto animal que le tocó en primer lugar-, el confirmante salió enrabietado; se lució con las banderillas Mathieu Guillon, y Barroso se plantó de rodillas en los medios para recibir al toro con dos pases cambiados por la espada que le costaron una voltereta sin consecuencias, pero dejó claro que tiene arrojo. Lo intentó con decidida entrega, incluso dibujó algunos naturales de categoría, pero la faena resultó embarullada, quizá por la escasa clase de su oponente, y falló con la espada.

Y estuvo por allí Juan Ortega. Nada pudo hacer ante su primero, sin fuelle en las entrañas y que llegó a desplomarse en plena faena, pero se le vio muy por debajo del encastado quinto, noble, y con ciertas dosis de fiereza. No era un toro de carril, ciertamente, y exigía un mando que Ortega no le ofreció. En fin, que la tarea acabó deshilachada, muy desigual y con mal sabor de boca.

El que estará contento será Talavante; por su séptima Puerta Grande y por el almíbar que derramó en su embestida el toro Ganador.