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viernes, 6 de junio de 2025

Morante de la Puebla, el creador de un nuevo tiempo que ‘ha fastidiado’ la Feria de San Isidro

El torero sevillano vuelve este domingo a Las Ventas con la expectación por las nubes después de su deslumbrante actuación del pasado 28 de mayo


Por Antonio Lorca

Ahí va una propuesta para los empresarios de Las Ventas: en la próxima feria que organicen, anuncien a Morante de la Puebla el último día.

No es justo, como ha sucedido este año, que el torero de La Puebla haga el paseíllo a mitad del ciclo, y que el resto de la feria pierda todo su sentido.

Porque, seamos sinceros, Morante ha fastidiado San Isidro. Desde el pasado día 28, la plaza de Las Ventas ya no es la misma, el toreo es otro, y la percepción de cada aficionado sobre el misterio ha cambiado radicalmente.

Es como si hubiera nacido un nuevo tiempo para la tauromaquia, y su creador fuera el alfa y el omega, el principio y el fin, como si Morante hubiera inventado el arte del toreo y nadie pudiera hacerle sombra.

Seamos sinceros: desde el pasado día 28, la plaza entera ve a los toreros con otros ojos, los olés son distintos, el triunfalismo ha bajado de tono, ya no se valoran como antes los muletazos de cualquiera aunque sea capaz de ligar una tanda a un toro encastado. No.

jueves, 10 de abril de 2025

La batalla de la ILP antitaurina

Por Antonio Lorca.

 
El Congreso de los Diputados aún no ha dado luz verde a la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pretende derogar la ley de noviembre de 2013 que regula la tauromaquia como patrimonio cultural.

No lo ha dado porque no ha tenido tiempo, y el recorrido que le espera en las dos Cámaras es muy largo e incierto; tanto, que no está nada claro, en primer lugar, que sea posible cumplir con el plazo de los seis meses que fija la ley orgánica de marzo de 1984 reguladora de la iniciativa legislativa popular a fin de que la proposición sea incluida en el orden del día del pleno para su toma en consideración. Pero aunque así fuera, el trámite no habría hecho más que comenzar.Lo único cierto hasta ahora es que la Junta Electoral Central ha ratificado las firmas válidas que permiten el inicio del proceso, y ha remitido el correspondiente certificado a la sede de la Cámara Baja.

El siguiente paso es que la Mesa del Congreso lo estudie para su calificación y envío a la Comisión correspondiente. Ese órgano, que está formado por la presidenta, los cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios, se reúne los martes de cada semana y tiene cola de asuntos debido a la intensa actividad del Parlamento.

Se supone que una vez superado ese paso previo, será la Comisión de Cultura —que se reúne una vez al mes— la encargada de estudiar el contenido de la ILP. Para ello, deberá convocar al proponente de la iniciativa ‘No es mi Cultura’ para que explique a los diputados el objeto de la propuesta.

Solo entonces estará listo el texto para su toma de consideración en el pleno del Congreso. ¿Y qué quiere decir ‘tomar en consideración’? Quiere decir que el Congreso acepta continuar con la tramitación de una proposición de ley.

Si la ILP antitaurina recibe el respaldo del plenario, deberá volver de nuevo a la Comisión correspondiente que abrirá un plazo de enmiendas que se puede prorrogar sine die en función de los debates que genere.

El siguiente paso es su discusión y aprobación, en su caso, en el pleno; y del Congreso viaja al Senado, que cuenta con mayoría absoluta del PP, y puede introducir las enmiendas que estime convenientes. Vuelve de nuevo al pleno del Congreso, que decide, finalmente, cómo queda la ILP transformada en ley.

O no. Es decir, el hecho de una ILP sea tomada en consideración no significa que acabe promulgada como ley en el BOE; o que el texto aprobado coincida con las pretensiones de los ciudadanos firmantes. Es más, puede ser eliminada en cualquier momento, y así ha sucedido en la mayoría de las ocasiones en las que el Parlamento ha debido debatir una iniciativa popular.

Pero este es el trámite parlamentario que establece el Reglamento del Congreso, aunque no significa que los plazos de ejecución sean rápidos ni inmediatos.

Todo depende de las intenciones de los distintos grupos parlamentarios, la cantidad de asuntos que sus señorías tengan sobre la mesa y la urgencia que le impriman a esta iniciativa antitaurina. Y nadie puede asegurar en este momento que la ILP presentada sea aprobada sin enmienda alguna que modifique sustancialmente o no su contenido.

Téngase en cuenta que la ILP que pretendía declarar la tauromaquia como Bien de Interés Cultural (BIC) se presentó en marzo de 2012, fue aprobada en noviembre de 2013, y la propuesta de los firmantes quedó reducida a patrimonio cultural. Y entonces gobernaba entonces el PP —favorable a la iniciativa— con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados.

Ahora es el PSOE el partido que tiene la llave para agilizar, ralentizar o paralizar el recorrido de la ILP por la Cámara Baja, tanto en el debate de la Comisión de Cultura, que preside, como en su toma en consideración y votación en el pleno.

No sería la primera vez que una ILP se queda dormida en el cajón del olvido, y no es nada previsible que la actual pudiera ser aprobada con su contenido inicial.

Fuentes parlamentarias aseguran que, con toda seguridad, la ILP no estará lista para su toma en consideración antes de que finalice en junio el actual período de sesiones e, incluso, apuntan la posibilidad de que no sea discutida en esta legislatura.

Sea como fuere, la batalla de la ILP antitaurina aún no está ganada, ni mucho menos, a pesar de la euforia de sus proponentes. Queda mucha tela que cortar, muchos debates que dirimir, muchos plazos que se pueden volver interminables, y enmiendas que pueden sorprender —y no siempre para bien— a los que ya parecen cantar victoria.






miércoles, 20 de enero de 2021

El toro, por los cuernos

Seis taurinos analizan los efectos del virus y diseñan la tauromaquia de 2021

La pandemia ha desnudado la fiesta, desunida y necesitada de un proyecto de renovación

 


La pandemia ha agravado todas las debilidades de la tauromaquia, tales como la desunión, el individualismo, el desprecio al aficionado, la ausencia de planificación y autocrítica…, y la temporada de 2021 se presenta compleja y decisiva, como una incógnita que debe resolverse con renovación y un objetivo prioritario: las principales plazas deben abrir sus puertas y ofrecer festejos taurinos.

Estas son algunas de las impresiones que han expresado seis taurinos (aficionados) consultados por este blog. Son dos mujeres, Araceli Guillaume-Alonso, catedrática emérita de Historia de España, y Anabel Álvarez, presidenta de la plaza de toros de Granada, y cuatro hombres: Juan Antonio Carrillo, profesor de Derecho y abogado; Jorge Fajardo, presidente de la Unión de Federaciones Taurinas de Aficionados de España; Fran Pérez, codirector de la revista taurina El Muletazo, y Gonzalo Santonja, catedrático de la Universidad Complutense.

domingo, 27 de diciembre de 2020

Ni de izquierda ni de derecha, los toros son patrimonio cultural (nada más y nada menos)

La ley obliga a los poderes públicos a garantizar su conservación y enriquecimiento


¿Es el fútbol de izquierda o de derecha? ¿Y el tenis, el waterpolo, el hockey sobre hielo, el balonmano, el tiro con arco, el atletismo…? ¿Acaso tiene una adscripción ideológica el flamenco, o el cine, o la ópera, o la pintura?

Pues exactamente la misma simpleza se puede y se debe aplicar a la tauromaquia. Y basta para ello una razón histórica: la fiesta de los toros existía antes, mucho antes, de que las corrientes conservadoras y progresistas aparecieran en el debate social.

El espectáculo taurino se incrustó en el corazón de este país al margen de la política, y las plazas se han abarrotado de un público heterogéneo, mezcla de banderías ideológicas, creencias religiosas, situación económica, educación o planteamientos de vida personal o comunitaria.

Un festejo taurino ha sido y sigue siendo un universo, un caleidoscopio representativo, en mayor o menor medida, del pálpito de un país en el que millones de personas sueñan, vibran y se emocionan con las andanzas entre un toro bravo y un ser humano heroico.

Y poco más hay que hablar. Quien pretenda convertir la tauromaquia es un problema político no parece que le acompañe más interés que acosarla, perseguirla y lanzarla por el precipicio de la desaparición.

Convertir la tauromaquia en un problema político no encierra más interés que su acoso y persecución


La fiesta de los toros, en pleno siglo XXI, es algo más, mucho más: “forma parte del patrimonio histórico y cultural de todos los españoles, en cuanto actividad enraizada en nuestra historia y en nuestro acervo cultural común”, según reza en el preámbulo de la Ley 18/2013 de 18 de noviembre para la regulación de la Tauromaquia como patrimonio cultural.

Así lo decidió la soberanía popular; así es guste o no guste, y por ello debe ser respetada y promovida mientras que la norma siga vigente; una ley que obliga a los poderes públicos a garantizar su conservación, promover su enriquecimiento y a tutelar el derecho de todos a su conocimiento, acceso y libre ejercicio en sus diferentes manifestaciones (artículos 3 y 5).

lunes, 14 de diciembre de 2020

“Los toros, desde la izquierda”

 

Alegato de un político vasco, socialista y aficionado

Eneko Andueza (Eibar, 1979) cuenta que es político y aficionado a los toros gracias a su abuelo Mauricio, quien le inculcó los valores socialistas y el toreo de Paco Camino.

A sus 41 años es el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Parlamento Vasco, y está a punto de publicar un libro titulado “Los toros, desde la izquierda”, en el que reivindica la fiesta desde la perspectiva de su posición ideológica.

“La tauromaquia es una parte muy importante de mi vida”, comenta ufano. “Para mí, es una forma de ser, una filosofía, una manera de entender la existencia al hilo de unos principios y valores muy concretos”

Andueza es consciente de que es un caso único, un personaje heterodoxo, un político contra la corriente dominante, y reconoce que ha sido alertado de que su afición a los toros podría perjudicar su carrera política.

“Es necesario destacar la relevancia que ha tenido la tauromaquia en el pensamiento de la izquierda”

“Sí, me lo han dicho, pero yo no entiendo la vida sin implicarme en lo que creo. Me considero un militante taurino. Dicen que me juego las femorales por defender la tauromaquia, pero es que yo solo me la juego por dos cuestiones: por mis ideales, cuando durante 10 años he tenido escolta por ser del PSOE en Euskadi, y por mi afición, delante del toro en los encierros de Pamplona. En la vida hay que arriesgar para alcanzar los sueños”.

La vocación de Andueza es la política, en la que entró a los 17 años en las Juventudes Socialistas; licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración, ha sido concejal en Ordizia, y actualmente es el secretario general del PSE-EE de Guipúzcoa y portavoz del grupo parlamentario socialista del Parlamento Vasco.

Y su afición son los toros. Nunca ha aspirado a ser torero, aunque sueña con una primitiva millonaria que le permita ser ganadero. De momento, lo más cerca que ha estado del toro ha sido en los encierros sanfermineros y en las plazas de tientas de algunos amigos, donde ha aguantado, muleta en mano, la mirada de una becerra.

Y, ahora, se ha atrevido a salir al ruedo con un libro, “Los toros, desde a izquierda”…


“Me lo planteé hace algún tiempo, a raíz de algunas decisiones de representantes de mi partido. Consideré que era necesario destacar la relevancia que ha tenido la tauromaquia en el pensamiento de la izquierda, y resaltar el papel de la fiesta en la historia, la economía y su relación con valores fundamentales. Y lo hago con un fin pedagógico; sin ánimo de convencer a nadie, solo pretendo aportar argumentos para que desaparezca el complejo que muchos tienen sobre los toros”.

Andueza dedica el primer capítulo, titulado ‘Tauromaquia es libertad’, a un recorrido histórico por el siglo XX y las estrechas relaciones que han existido entre los toros y la izquierda; y los siete siguientes a argumentar los valores que, a su juicio, la definen: igualdad, solidaridad, ecologismo, economía social, lucha feminista, internacionalista y cultura.