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lunes, 28 de septiembre de 2026

Razones para un premio


 


Hay orejas que se cortan y orejas que se discuten, y luego están aquellas que, además de cortarse y discutirse, obligan a preguntarse qué es exactamente lo que premia una plaza de toros. La tercera oreja que
Pablo Aguado cortó en la Real Maestranza pertenece a esta última categoría. Gabriel Fernández Rey, presidente del festejo, sacó el pañuelo blanco después de que Aguado hubiera marrado varios intentos con el descabello para acabar con el sexto toro de Jandilla, que no dio facilidad alguna para ello, y casi inmediatamente comenzó la discusión: ¿debía concederse aquella oreja?, ¿puede abrirse la Puerta del Príncipe después de varios fallos con el descabello? Tengo mis razones para pensar que sí.

Pero para entender aquella oreja no podemos empezar por el descabello, hay que empezar por el principio. Pablo Aguado había construido dos monumentos al toreo. No una faena extraordinaria y otra suficiente para completar las tres orejas, sino dos faenas de enorme dimensión, distintas pero nacidas de una misma concepción, esa forma sevillana de hacer extraordinario lo que parece sencillo, de mandar sin violencia, de templar sin afectación, de convertir la naturalidad en belleza. Al tercero lo toreó con una despaciosidad difícil de explicar, con esa aparente facilidad que solamente poseen los elegidos, la plaza terminó entregada, Aguado mató de una estocada y las dos orejas fueron al esportón. Pero quedaba el sexto y Aguado salió sabiendo que necesitaba una oreja para volver a atravesar la Puerta del Príncipe. Podía administrar el triunfo, pero no lo hizo, salió a buscarla y volvió a torear, quizá incluso mejor.

Hubo momentos en los que toro, torero, música y plaza parecieron formar parte de una misma cosa. La Maestranza estaba entregada porque sabía que estaba contemplando algo excepcional, y llegó entonces la hora de matar. Aquí está, a mi juicio, una de las claves fundamentales de toda esta polémica: Pablo Aguado no pinchó, ni dejó media espada, ni estropeó la faena ejecutando defectuosamente la suerte suprema, entró a matar y dejó una gran estocada. Si aquel toro se hubiese echado después de recibirla, dos orejas más habrían ido camino del esportón sin ningún género de dudas. Nadie estaría hoy discutiendo nada, Aguado habría sumado cuatro orejas y habría atravesado la Puerta del Príncipe entre el clamor de Sevilla.


Pero el toro no se echó, hubo que tomar el descabello y Aguado marró varios intentos ante un animal que tampoco dio facilidad alguna para ejecutar la suerte. Los fallos existieron y nadie pretende borrarlos, pero una cosa es estropear con la espada una gran faena y otra muy distinta ejecutar correctamente la suerte de matar, dejar una gran estocada y encontrarse después con que el toro permanece en pie y obliga a utilizar el verduguillo. Esa diferencia no es pequeña, es esencial. Hasta aquel momento la faena era de dos orejas y los fallos con el descabello la penalizaron. Dos orejas se convirtieron en una. No parece precisamente un regalo.

Y entonces llegamos al Reglamento. Se ha repetido que después de tres descabellos no se puede conceder una oreja en Sevilla, pero conviene distinguir entre la tradición, el criterio particular de cada aficionado y lo que realmente establece la norma. El Reglamento Taurino de Andalucía dispone que la primera oreja será concedida por la presidencia cuando exista petición mayoritaria y notoria del público. No existe una regla matemática según la cual un determinado número de descabellos haga desaparecer automáticamente la primera oreja. El toreo no es una hoja de cálculo. Y aquella tarde la petición existió, fue suficientemente clara para que el presidente la apreciara y, además, llegaba después de una faena cuya dimensión nadie podía desconocer.

Conviene detenerse también en quién ocupaba el palco. Gabriel Fernández Rey es un gran presidente, un hombre con muchísima experiencia en una de las plazas más difíciles y comprometidas del mundo y que, a lo largo de una extensa trayectoria, ha demostrado ser justo, equilibrado y nada pródigo a la hora de conceder trofeos. Por ese palco han pasado grandes faenas que no terminaron en oreja, Fernández Rey ha dicho muchas veces que no cuando ha entendido que debía decir que no, ha soportado protestas, ha mantenido sus decisiones y ha demostrado sobradamente que no necesita congraciarse con nadie. No es un presidente que regale nada y, precisamente por eso, su decisión tiene todavía más valor. Quien quiera discutir aquella oreja puede hacerlo, naturalmente, esto es el toreo y probablemente no existiría la Fiesta sin discusión, pero resulta difícil presentar aquel pañuelo blanco como el producto de un arrebato de benevolencia. Fernández Rey sabía perfectamente lo que hacía y sabía también ante qué público lo hacía.

Porque tampoco estamos hablando de una plaza cualquiera, estamos hablando de Sevilla. En los tendidos de la Real Maestranza se sienta una afición formada durante generaciones, aficionados de toda una vida, familias vinculadas al toro, toreros, ganaderos, profesionales, gente que alguna vez se ha puesto delante de una becerra y sabe lo que significa aquello, personas que han visto cientos de corridas y que distinguen perfectamente una faena importante de una simple sucesión de pases. Naturalmente, en una plaza llena hay de todo, turistas, espectadores ocasionales, aficionados recientes y personas con muy distintos grados de conocimiento, como debe ser además, porque una Fiesta que no incorpore nuevos públicos está condenada a empequeñecerse, pero cuando una Maestranza abarrotada se pone en pie y pide mayoritariamente una oreja conviene pensárselo mucho antes de despachar aquella petición como el capricho de un público triunfalista. Sevilla sabía lo que estaba viendo y Gabriel Fernández Rey sabía a quién estaba escuchando.

Y no estaban solamente quienes llenaban los tendidos. La corrida se retransmitía en abierto por Canal Sur y, aunque al escribir estas líneas no dispongamos todavía de la audiencia definitiva de aquella emisión, las retransmisiones taurinas de la cadena reúnen a cientos de miles de espectadores. Había, por tanto, otra inmensa plaza detrás de las pantallas, aficionados de toda la vida, pero también jóvenes, espectadores ocasionales y personas que quizá estaban descubriendo a Pablo Aguado aquella misma tarde. Todos vieron los descabellos, por supuesto, pero todos habían visto antes dos faenas de antología. Reducir todo aquello a los segundos finales sería contar solamente una pequeña parte de lo sucedido.

Y aquí aparece otra cuestión que me parece fundamental para el futuro de la Fiesta: construir afición. Construir afición es también hacer lo que hizo el presidente de la corrida. No se construye afición convirtiendo el palco en una notaría fría donde se suman aciertos y se descuentan descabellos como quien liquida una cuenta, se construye respetando escrupulosamente el Reglamento, pero también comprendiendo lo que está ocurriendo en el ruedo, sintiendo la temperatura de una plaza y sabiendo distinguir entre la benevolencia y la sensibilidad. Rigor no significa insensibilidad y exigencia no significa negar sistemáticamente aquello que el público ha pedido y el torero se ha ganado.

Gabriel Fernández Rey tenía que decidir en unos segundos. Podía refugiarse en la severidad, contar los descabellos y negar el trofeo, y probablemente nadie le habría reprochado falta de rigor. Era, incluso, la decisión más cómoda. Pero había visto lo mismo que Sevilla, dos monumentos al toreo, había visto una gran estocada que, de haberse echado el toro, habría llevado dos orejas más a las manos de Aguado sin ningún género de dudas, había visto cómo después los fallos con el descabello reducían aquel premio de dos orejas a una y, finalmente, tenía delante una plaza puesta en pie reclamando el trofeo.

Sacó el pañuelo y, en mi opinión, acertó. Construir afición no consiste en regalar orejas, consiste en saber cuándo una oreja no es un regalo. Después de todo lo que Pablo Aguado había hecho aquella tarde, Gabriel Fernández Rey no podía negar la Puerta del Príncipe a quien se la había ganado a pulso.

No se la regaló el presidente. Se la había ganado Pablo Aguado. 




Manuel Recio Abad.

https://alertasiete.com/

 

miércoles, 11 de junio de 2025

La Fiesta en un torero

 


El triunfo del torero, saliendo a hombros de los aficionados por la puerta grande, es la expresión de júbilo más antigua de nuestra historia contemporánea, y concentra en un solo acto muchas de las cualidades que han adornado desde siempre la fiesta de los toros: la superación, la entrega, la admiración y la recompensa. En ningún arte se da esa identificación, tan de la raíz del pueblo, entre la obra recreada por el artista y la asimilación ensimismada de quien la contempla.

 Esa imagen del torero convertido en héroe popular tras vencer a la muerte, representada por el negro toro en la arena, sigue siendo hoy, pese a todo, la manifestación más potente del éxito.

Pero hay en el triunfo de José Antonio Morante de la Puebla la otra tarde en la corrida de la Beneficencia, algo que la distingue de otras salidas por la puerta grande, aunque todas tengan su mérito. Y es que hay en el toreo de Morante algo de intemporal que no encontramos en otros toreros, como si su maestría no estuviera acotada a un tiempo concreto, y a una tauromaquia definida. Uno ve a Morante allí delante, vestido de azabache como los toreros de arte de nuestra juventud, con toda su debilidad de hombre a cuestas, y de repente irrumpe como un ensalmo toda la historia del toreo al mismo tiempo, como si en su atormentada figura se fundieran el galleo de Joselito, el sueño de una noche de luna de Belmonte, el valor sereno de Manolete o el recorte sevillano de Pepe Luis o Chicuelo. Es esa sublimación del arte de torear por encima de las tendencias lo que despierta la admiración de tantos, al punto de desbordar la alegría hasta llevarlo en procesión como un santo laico cortando las calles para escarnio de este Madrid descreído de nuestros días.

Si hasta ahora los llamados toreros de arte flaqueaban en la técnica, y no digamos en el valor, con Morante cambió el paradigma. Aquella torería exquisita que destacaba sobre todo en el toreo accidental de sus comienzos, ha sido acompañada con una técnica depurada que le permite hacer faena incluso en los momentos más insospechados, y un valor seco que le permite poderle a muchos toros. Todo eso, y un conocimiento de la Fiesta y de su historia poco común, ha propiciado esta revelación del toreo en toda su expresión justamente el día de Pentecostés, como un signo de esperanza para los aficionados.

                               Por Eduardo Osborne

sábado, 15 de marzo de 2025

Maestranza y Pagés..

 


La Real Maestranza ha ganado a la empresa Pagés el doble pleito que ésta había interpuesto por la candente cuestión del IVA –seis milloncejos de nada- y el aprovechamiento turístico de la plaza de toros y su museo. La primera ya había sido ganada por el cuerpo nobiliario en primera instancia, en diciembre de 2021. Pero entonces perdió la segunda. Ambas partes recurrieron aquel fallo que ahora da la razón, por partida doble, al cuerpo nobiliario en un año de mudanzas: finaliza la tenencia de Santiago León Domecq después de una segunda y atípica prórroga; y con el propio año en curso concluye el contrato de arrendamiento que vincula a ambas partes desde diciembre de 1932 en el borde de un siglo de simbiosis más o menos avenida.

Por más que quepa aún recurso de apelación queda por ver si Ramón Valencia decidirá continuar con este complejo pleito que, por ahora, ya le ha cargado con unas cuantiosas costas. No es el único frente judicial que acumula el gerente de Pagés que ya denunció a la plataforma Onetoro por incumplimiento de contrato –no llegaron a emitir la Feria de San Miguel- y aguarda el proceso iniciado en un juzgado de Santander en torno a las presuntas irregularidades del proceso de adjudicación del coso montañés que disputaban a José María Garzón en comanda con la casa Matilla. El empresario sevillano, por cierto, ya tendría la feria de Santiago prácticamente hilvanada. Ése es el panorama…El sentimiento en el seno de la corporación maestrante –que ha mantenido una exquisita discreción sobre el asunto- es de lógico alivio pero también de cierta tristeza por la deriva de un proceso que había enfangado los últimos años de vigencia de ese contrato que no puede ni debe tardar en ser revisado, renovado o cancelado definitivamente para dar paso a nuevas caras. En público apenas se ha hablado del tema, más allá de aquellas declaraciones iniciales que confirmaban el malestar. Después llegó el silencio y hasta la escenificación de una aparente cordialidad que no podía ocultar lo que se hablaba en voz muy baja.

Ya lo hemos dicho: a finales de primavera habrá relevo en la tenencia. ¿Dejará el actual teniente de Hermano Mayor la patata caliente a su sucesor? ¿Será una decisión tomada que se conozca a la finalización de la actual temporada?

La  sentencia judicial –siempre pendiente de la apelación al Supremo- cambia por completo las reglas de un juego que habría sido bien distinto con otro fallo. La Real Maestranza se libera de cualquier traba o condicionante para redactar un contrato acorde con los tiempos y el uso de un recinto que, en su faceta museística, es uno de los más visitados de la ciudad. Es muy importante el dato: los ingresos que genera el coso sevillano como atractivo turístico superan al de su aprovechamiento taurino. Ahí estaba una de las partes más jugosas del pastel, más allá del traído y llevado IVA que afectaba al taquillaje y los ingresos atípicos como las almohadas y el pujante ambigú, rentable alivio de la voraz sed de algunos aficionados. La Maestranza, en definitiva, tiene ahora las manos libres para negociar sin lastres judiciales, sea cual sea la opción por la que opte en un futuro cada vez más próximo. Y una cosa está clara: la vigencia del nuevo contrato no atará al cuerpo nobiliario por varias generaciones.

Este proceso judicial, iniciado hace cinco años, se antoja ahora un viaje a ninguna parte. El fallo también explica ciertas actitudes y quizá la evidente tensión transparentada en la presentación de los carteles de la temporada 2025 aunque ésta se verificó algunos días antes de un fallo que tiene fecha del 3 de marzo y se produjo bajo el pacto de silencio vigente entre el cuerpo de la Maestranza y la propia empresa Pagés. 

En cualquier caso, casualidad o no, las respectivas sentencias han venido a coincidir con el prólogo de una temporada trascendental que, más allá de su rendimiento taurino, debe resolver la incógnita. Los maestrantes pueden optar por dejar las cosas como están o romper la baraja sucumbiendo a la sentencia del Gatopardo: a veces hay que cambiarlo todo para que todo siga igual.

viernes, 2 de agosto de 2024

De 'Tabarro' a 'Barba verde'

 


La vida taurina de David de Miranda no ha sido un camino de rosas. Su trayectoria profesional está marcada por un gravísimo percance que no logró quebrar las confianzas. Fue en la coqueta plaza zamorana de Toro, hace ya siete años, cuando un sobrero de Sánchez Urbina le partió por la mitad haciendo peligrar su vida primero, su trayectoria profesional después.

La capacidad de resurgir de esas cenizas, de creer en sí mismo, fue clave para recuperarse y volver a la cara del toro contra todo pronóstico y en tiempo record. Eran cuatro vértebras fracturadas, demasiadas dudas sobre la futura movilidad de su cuerpo y la fortaleza para afrontar una tremenda rehabilitación que dio la medida del hombre. Pero la vida le tenía guardado un premio:en la feria de San Isidro de 2019 llegó la confirmación de alternativa de manos del mariscal Juli que se saldó con una salida a hombros que, quizá, no tuvo el rendimiento deseado. Quedaba menos de un año para que la malhadada pandemia fundiera a negro hasta el último de los resortes cotidianos. Tocaba esperar de nuevo, seguir confiando en las propias posibilidades...

domingo, 3 de diciembre de 2023

La voz de los ruedos

 Paco Delgado /www.avancetaurino.es


Hace unos días se cumplió el aniversario del nacimiento de uno de los grandes de la información taurina, hoy un tanto olvidado y arrinconado, siendo como fue primerísima figura y maestro de varios maestros posteriores. Aparte de una persona cultísima y de gran sentido del humor. Hablo de Curro Meloja.

Como tantas veces ocurre, es casi ley de vida, unos cardan la lana y otros llevan la fama. Su labor como revistero, como a primeros del siglo XX se llamaba a los que escribían en un periódico -y en Francia se sigue haciendo con los que lo hacen de toros- fue extensa en el tiempo y de no poco calado.

Carlos de Larra y Gullón (Madrid, 16 de noviembre de 1889 – 9 de diciembre de 1962) fue biznieto de, nada menos, Mariano José de Larra, el pobrecito hablador, e hijo de Luis de Larra y Ossorio, autor y actor teatral, por lo que no es de extrañar que siendo todavía un adolescente comenzase a colaborar en El Heraldo, periódico entonces de no poco predicamento e influencia, en el que ejercía las labores de crítico taurino Ángel Caamaño “El Barquero”. 

Al inaugurarse la plaza de Vista Alegre fue encargado de cubrir los festejos que se daban en Carabanchel el joven Larra, que adoptó el alias de Curro Meloja del personaje de un sainete de los hermanos Álvarez Quintero, "La mala sombra", y que utilizó ya hasta su muerte. 

Hay que aclarar, al hablar de Curro Meloja, que en la copla que le alude Lola Flores (Ay Currillo, Currillo Meloja/ quien será la gachí que te coja. / Por la gloria del padre Cotón/ que si a mí no me diera la gana/ me hacía yo paisana/ del rey Salomón) no se refiere a Carlos de Larra, sino al personaje de la bulerías de Tenorio y  Monreal que hiciese célebre Sabicas.

Durante varios años cumplió con su tarea de informar y dar cuenta de lo que pasaba en aquel coso que él bautizó como “La alegre Chata”, hasta que un día en el que allí se daba una novillada sin caballos prefirió ir a ver a Pastor, El Gallo y Gaona a la plaza de la carretera de Aragón, por lo que al día siguiente fue despedido.

Tras su tan poco airosa salida de El Heraldo anduvo de redacción en redacción hasta que fundó el semanario taurino Los Domingos. Al acabar la guerra civil fue jefe de la sección taurina de Radio Madrid, donde dirigió el mítico programa Tauromaquia que fundó en 1942 y que dirigió hasta su muerte, siendo sucedido por Rafael Campos de España.



Además de escribir de toros, dejó para la historia su impagable Álbum biográfico taurino, una extraordinaria colección de 106 fotografías y grabados de toreros de los siglos XIX y XX, acompañadas al dorso de su biografía, anécdotas y opiniones del autor (parte de las cuales heredé de mi abuelo: mi abuela, como luego mi madre y ahora mi mujer, era ya una experta en archivar en la basura lo que a ella no le interesaba), fue autor de una veintena de obras teatrales y ganó por oposición el cargo de taquígrafo de las Cortes, puesto que ocupó hasta su jubilación en 1958 y por el que fue condecorado con la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo. 

También ganó un premio Ondas por su labor como informador taurino, influyendo en la formación de gente como García Ramos, Campos de España o su sobrino, Manuel Lozano Sevilla, taquígrafo de Franco y muchos años al frente de las retransmisiones taurinas de Televisión Española hasta que Jaime Ostos lo despachó. Pero esa es otra historia.




Cuenta el profesor Pizarroso que Ricardo García “K-Hito”, creador y director de Dígame, tuvo siempre a Curro Meloja como su gran referencia: “Esperaba siempre Tauromaquia porque me placía la ponderación de Curro Meloja, su riguroso sometimiento a la verdad y sus conocimientos de la materia tauromáquica. Siempre me produjo la más excelente de las impresiones. Cuando, ausente de Madrid, no había asistido a una corrida, la información de Curro Meloja era la que me sacaba de dudas… Lo tuve siempre como crítico insobornable y veraz”.

Hoy son pocos los que se acuerdan de él y hay que reivindicar su obra y su figura. Él fue, tras Salvador Rapallo “Taleguilla”, el primero que dio voz a los ruedos.

martes, 1 de noviembre de 2022

LA MORANTISIMA TEMPORADA DEL 2022


 

Morante hace historia en 2022: 735.000 espectadores y  100 corridas

El diestro andaluz Morante de la Puebla ha celebrado por todo lo alto sus veinticinco años de alternativa como matador de toros, trenzando una histórica temporada en la que ha hecho más de  cien veces el paseíllo en España y América y ha lidiado más de doscientos toros en 2022 ante un total de 735.000 espectadores. Sus cifras coronan un año muy positivo para el toreo que se ha saldado con un 14% más de festejos que antes de la pandemia.

De acuerdo con los datos analizados para por Diego Sánchez de la Cruz y Javier Romero Jordano para Libertad Digital y Libre Mercado, la temporada de Morante se ha saldado con un notable éxito de taquilla, puesto que los carteles en que ha hecho el paseíllo el cigarrero han cubierto, en promedio, el 84% del aforo disponible. De hecho, casi la mitad de sus comparecencias se han celebrado a plaza llena.

Los 735.000 espectadores que han sido testigos de las actuaciones de Morante superan holgadamente las cifras de taquilla que manejan las principales estrellas de la música. Así, el último Anuario de la Música en Vivo señala que la gira con mayor concurrencia de 2021, a cargo del cantante Dani Martín, reunió a 127.766 espectadores, seguida de los 111.933 que citó el tour de despedida de José Luis Perales o los 105.268 asistentes que se reunieron en los espectáculos ofrecidos por Aitana.

jueves, 22 de septiembre de 2022

SOLO ANTE EL PELIGRO

 Morante habla para LA GACETA–

SALAMANCA

El diestro cigarrero analiza en exclusiva para LA GACETA su paso por el coso charro y sus planes de futuro

–¿Cómo valora su paso por La Glorieta?

–Muy intensa. Dos tardes. La corrida de Galache era un compromiso moral y, a la vez, de mucho gusto. El año pasado salió muy bien, no deja de ser un encaste distinto. Costó trabajo encontrar figuras para anunciarse pero al final se consiguió un cartel, digamos, muy del gusto de Salamanca. Y luego, después del éxito del año pasado le planteamos a la empresa una segunda tarde. Nos pidieron tiempo para pensarlo y al final lo aceptaron.

 ¿Tanto cuesta encontrar compañeros para esas corridas?

–Sí, no solo esta de Galache, sino cualquier otra de un rango, digamos, distinto a lo habitual, claro que cuesta. Ante este tipo ganaderías, la mayoría de las veces, me veo en la tesitura de ir un poco solo, pero se van logrando las corridas y también el propósito de torear las 100 corridas.

–¿Qué ha encontrado y porqué surge esa apuesta tan personal con el toro de Galache?

–Mira, yo no tenía un conocimiento directo. Lo conocí en Ciudad Rodrigo, pero antes siempre encontraba toreros, que hablaban muy bien. Y pensaba, si hablan tan bien, si van a tentar, si salen encantados, me preguntaba ¿por qué luego no la matan? Si disfrutan tanto con las vacas. Entonces, me parecía injusto que estuviera en el ostracismo algo de lo que se hablaba muy bien nadie le diera cuartel. Y así empezó. Con el tipo de toro tan precioso que tiene, que es una maravilla genética, con esas pintas y esos colores... Soy un enamorado del toro distinto, solo verlo en la plaza es un espectáculo. Y también lo hice por justicia con el ganadero de no aburrirse y de no tirar la toalla. Paquito dice que me debe mucho... no lo se.

–Dice que hay que ponerle a usted un monumento...

–(Risas) Que haya tenido que llegar yo desde Sevilla para enseñar algo que es de aquí, me parece extraño pero a la vez me siento más identificado porque lo considero como parte de una creación mía. El compromiso es total con él, pero no por el ganadero, por su forma, por su tipo de toro. No a todos los toros se le puede hacer las mismas faenas. Este es distinto. No todas las corridas tienen que ser de Galache, pero sí que es bueno ir volviéndolas a enseñar y que el aficionado, el público se vaya interesando. Y ahí sí que vosotros tenéis, en especial tú, también tienes parte de culpa, porque siempre has intentado enseñar mucho su historia, sus valores y el tipo de encaste al que pertenece.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Sobre la gestión de Madrid

 

Por Paco Cañamero

Los aficionados siguen siendo la victima de las sucias artimañas del histriónico Bernard Domb (que realmente es el nombre de Simón Casas), el ególatra vendehúmos al mando del gran tempo del toreo: La Monumental de Las Ventas. Ellos son los grandes damnificados de las formas prepotentes, chulescas y despóticas de este francés, el personaje más dañino que sujeta las riendas de la Fiesta y conduce el prestigio del coso madrileño al desagüe.

Desde que se asentó al frente de la plaza, este histrión ha embadurnado el toreo, acompañado de sus forma circenses semejantes en ocasiones a las de un charlatán de feria, en otras un viejo rockero y siempre un truhan, autodenominado como promotor, que siempre busca culpables a su alrededor, cuando alguien pide explicaciones.

El promotor, así se hace llamar este individuo para quien jamás existió algo tan sagrado como la palabra, ha dejado a diestros que apoderó en la cuneta –pena que les de miedo hablar por represalias, para denunciar de una vez al personaje-, a quien ha sido capaz de ningunear a aficiones al no cumplir los pactos tras serle adjudicada una plaza. Él es también uno de los responsables de la enorme lacra de afeitado que se ha adueñado de la Tauromaquia actual y, como un cáncer maligno, corroe sus entrañas al matar la pureza que debe tener un festejo taurino. Porque su palabrería, acompañada de ostentosas formas y manoteos, aún sigue engañando a ingenuos.

domingo, 11 de septiembre de 2022

OBITUARIO

  Ha fallecido Javier Marías, figura clave de nuestra literatura. En distintos artículos se mostró contrario a la prohibición de la tauromaquia, como este artículo en @el_pais:


"Quienes quieren acabar con las corridas pretenden extinguir una especie. 
 Suponiendo que los taurinos sean “torturadores de animales”, los enemigos de las corridas serían exterminadores de animales.
 Y prefiero con mucho a aquéllos, que al menos les causan una muerte en combate tras permitirles una vida.

Descanse en paz.

sábado, 3 de septiembre de 2022

La Corrida Goyesca de Ronda



 


GENÉSIS E IMPLANTANCIÓN .

PORPEDRO CASADO MARTÍN    toreteate.com

Celebrando las tradicionales fiestas en honor a Pedro Romero en la localidad malagueña de Ronda, con una corrida de toros como máximo reclamo, un espectáculo ya consolidado y que marca uno de los momentos más famosos de la temporada: la corrida goyesca. Ideada por Cayetano Ordóñez e implantada por Antonio Ordóñez para la posteridad, tras los años se ha convertido en uno de los actos sociales más importantes del sur de España, así que vamos a conocer un poco mejor su origen histórico y sus características.

La goyesca de Ronda es la más famosa de todas las que se celebran actualmente en el universo taurómaco, pero no fue pionera en este asunto, pues mucho antes de que el genial torero Antonio Ordóñez ideará su gran evento de la ciudad malagueña, en Zaragoza ya se había celebrado algo similar.

El 12 de mayo de 1927, Zaragoza organizó la primera corrida goyesca de la historia de España. El cartel del festejo estuvo compuesto por el rejoneador Simao de Veiga, el novillero Vicente Peris y los matadores Rafael “el Gallo”, Pablo Lalanda y Nicanor Villalta. La celebración de este acontecimiento se debió a que estaba cercana la conmemoración del centenario de la muerte del irrepetible pintor Francisco de Goya y toda la ciudad se volcó con ello, imitando la vestimenta típica del siglo XIX y participando activamente de la vida de la ciudad.

La corrida organizada para la celebración, fue a la vez éxito y caos, pues fue tal la acogida que tuvo que se formaron largas colas para entrar al coso y se llenaron los tendidos hasta la bandera. Todo estaba perfectamente orquestado, trajes hechos para la ocasión, ganado seleccionado de la prestigiosa vacada de Vicente Martínez, el público con ganas de triunfo, pero, como en esto del toro nunca se sabe, fue una tarde que pasó sin pena ni gloria en lo estrictamente taurómaco.

Solo Nicanor Villalta pudo pasear trofeos en la tarde, pero en los tendidos, el pobre resultado artístico no frenó el entusiasmo y la diversión se prolongó hacia la salida, hasta culminar en un baile programado en la Lonja.

miércoles, 17 de agosto de 2022

MORANTE RIEGA CON EL MANGUERAZO DE LA VARIEDAD


Juan Pedro Domecq, Victoriano del Río, Garcigrande, Núñez del Cuvillo, Zalduendo, García Jiménez, Alcurrucén, Santiago Domecq, Torrestrella, El Puerto de San Lorenzo, Montalvo, Daniel Ruiz, Zalduendo, José Vázquez, La Quinta, Ana Romero, Prieto de la Cal, Antonio Bañuelos, Murube, El Torero, Castillejo de Huebra, Francisco Galache, Albarreal, Miura, Fermín Bohórquez, Jandilla, José Luis Pereda, La Palmosilla, Álvaro Núñez Benjumea y Rehuelga. No es un listado de ganaderías cualquiera. Es el nombre de todos los hierros que ha lidiado Morante de la Puebla en 2021 y lo que llevamos de 2022. ¿Qué conclusión extraemos? La principal es que el torero con más festejos a sus espaldas desde que comenzó la temporada, envida a la grande en la Feria de San Julián de Cuenca y se anuncia con una ganadería de las llamadas toristas y que conlleva la denominada diversidad de encastes. ¿Qué tiene este detalle de especial? Si echamos un rápido vistazo a las ganaderías elegidas por el resto de fi guras, se observa que el encaste Domecq gana por mayoría absoluta en casi todos los carteles destinados a los toreros situados en la cúspide de la pirámide. José Antonio Morante también lidia toros de esta procedencia, pero es la excepción que confirma de regla sobre el resto porque, como dice el dicho, entre col y col, lechuga. Y es de agradecer que se salga del guion porque por muy de garantías de triunfo que se supone son estas ganaderías, primando la estética sobre otras cualidades de la Fiesta, el factor de la emoción por ver algo distinto cada vez va a menos. Puede que el arroz con bogavante sea un plato exquisito, pero prueben a comerlo durante siete días seguidos. Al final, ofreciendo un menú más diverso, se gana en riqueza cultural y se mantienen las distintas variedades de toros que hay en el campo bravo.

martes, 26 de julio de 2022

El ARTE y la TETOSTERONA

 Por Fernando Fernández Román

¿Cuánto vale el valor?, el de los toreros, me refiero. ¿Se puede cuantificar el valor, al punto de ponerle precio? Lo dudo. Para empezar, se supone que es el mínimo cupo de arrestos, agallas o como quieran llamarle, necesario para ponerse delante de un toro; es decir, mucho. Muchísimo. Ya enfrentarse a una becerrita juguetona supone un esfuerzo ímprobo –salvo para inconscientes--, o una audacia temeraria para los que se lanzan, muleta en mano, a esbozar el toreo que tantas veces han dibujado a un enemigo imaginario en el salón de casa o en el corral del pueblo; cuanto más hacer lo mismo, pero ante dos cuernos en estado madurez que brotan entre los rizos que ha generado la veteranía y dos ojos llenos de de animalidad que te miran con ignotas certidumbres. Delante de esos –cuernos y ojos-- está el torero, el que se viste de luces, el que abre sus cápsulas de valor cada tarde de toros y las vacía en el ruedo de una Plaza. Algunos aficionados suponen que, los toreros, cuanto más valientes, menos artistas; y cuanto más artistas, menos valientes. Mentira. Ayer, en Santander, tres toreros “de arte” fueron tres valientes a carta cabal; de lo cual se deduce que el arte también se puede ofrecer en una bandeja colmada de testosterona; por tanto, la pregunta retórica que encabeza estas líneas, aunque lo parezca, no llega a ser un pleonasmo. ¿Cuánto vale el valor? Perdone, visto lo visto ayer, el valor no vale o cuesta, ofrecido a cambio de moneda tangible apoquinada por quien lo precisa para torear. Ni se compra ni se vende, como el cariño verdadero. Se tiene o no se tiene


miércoles, 1 de junio de 2022

MORANTE DE MI VIDA !!!

 Madrid, miércoles, 1 de junio de 2022.

Corrida de la Beneficencia.

Un auténtico delirio para subrayar un dechado improvisado e inspirado

de toreo de repertorio


Se vio una corrida antes de la Antología torera de Morante con el cuarto toro de Alcurrucén -un hermoso y panzudo colorado calcetero, 600 kilos, cara de bueno, linda la expresión- se vio una corrida. Y después de ponerse y casi saciarse con ese toro que se le entregó seducido, se vio otra. Solo que esta otra costó verla porque perduraba el resplandor de una faena de Morante verdaderamente deslumbrante.

La faena tuvo de extraordinario unas cuántas cosas. En primer lugar, su golpe de sorpresa, porque el toro, abanto de partida como es habitual en la ganadería y brusco al tomar capa, se había soltado espantado después de apretar, empujar y derribar en la primera vara. Luego del derribo, le dio Morante mucha capa. Lances, se vino a saber más tarde, de capital importancia para fijar y embeber al toro, que se salió suelto de un segundo puyazo de no poco castigo, pero se movió ligero en banderillas. Pareció que Morante había salido con la espada de acero y no la ayuda de madera. Sería un efecto óptico, porque desde el primer muletazo se sintió que Morante había visto claro el toro. Pero ese era todavía un secreto sin apenas cómplices.

La media docena de ayudados por alto de la apertura, encadenados, a suerte cargada, ganando terreno de tablas afuera, abrochados con el de pecho y cosido con el de pecho un natural bien templado fueron jaleados de uno en uno y subrayados, cuando dejó Morante el toro, con una cerrada ovación. A partir de la sorpresa, mayúscula, vino en catarata continua una frondosísima faena de veinte, treinta muletazos que se sucedieron sin pausas ni apremios en un todo continuo, un hilo que fue formando una madeja de seda. El repertorio de toreo de muleta de Morante es el más largo conocido. Por su interpretación de suertes aparecidas en pinturas y fotografías, no solo de rancios tiempos, sino de todas las épocas. Y de ese repertorio, de parte y no del todo, hubo muy generosa muestra en esta faena que se vivió entera como un acontecimiento. Entera: no hubo ni un solo muletazo que no tuviera el refrendo de olés corales.




Primero, los palos clásicos: el natural enganchado por delante, ligado con el de pecho y un molinete intercalado. Sin solución de continuidad, el toreo en redondo, cinco muletazos por abajo, abrochados con el cambio de manos por detrás y el de pecho de nuevo. Y seguido, otra tanda de naturales, cuatro ligados. Todo dibujado muy despacio, puro compás. El toro, dócil y elástico, pareció embaucado. En un solo terreno vino la faena toda, que a partir del molinete de salida de la segunda tanda de naturales fue un chorro de improvisaciones. En el toreo cambiado -las trincheras, los pases de la firma- y en el regalo especial del toreo de frente al natural tan privativo de la escuela sevillana clásica. El ajuste fue en todas las bazas el preciso. La colocación, perfecta. Ensordecedor el clamor de la gente, puesta en pie más de una vez. Un muletazo por alto como una reolina fue la coda final. Solo faltaba pasar con la espada y acertar. Una estocada apurada perdiendo el engaño, dos descabellos. Una oreja, una solamente. Y una vuelta al ruedo no se sabe sin tan triunfal como la del pasado otoño en las Ventas, cuando con un toro radicalmente distinto de esta otra gloriosa golosina Morante cuajó la que habrá sido su obra cumbre en Madrid. Hasta ayer.


(COLPISA, Barquerito)

lunes, 11 de abril de 2022

INJUSTA INAUGURACION

 

"Grave percance de Emilio de Justo"

Madrid: Domingo de Ramos. Corrida de inauguración

Su gesta de anunciarse como único espada se salda con una espeluznante cogida al cobrar la estocada del único toro que pudo matar. Fractura de dos cervicales. El sobresaliente Álvaro de la Calle, protagonista inesperado.


Madrid, 10 abril de 2022. (COLPISA, Barquerito)

Seis toros de distintas ganaderías. 1º, de Pallarés. 2º, de Domingo Hernández. 3º, de Victorino Martín. 4º, de Victoriano del Río. 5º, de Palha. 6º, de Parladé. El toro de Victoriano del Río, “Duplicado”, número 145, premiado con la vuelta al ruedo. Emilio de Justo, único espada, cogido y volteado tras cobrar la estocada con que mató el primero. En la caída, según diagnóstico del equipo médico de la plaza, sufrió la fractura de las cervicales C1 y C2. Pronóstico grave. Álvaro de la Calle, primer sobresaliente, mató los cinco toros pendientes. Dio la vuelta al ruedo en el cuarto, fue silenciado y avisado en segundo, tercero y quinto y aplaudido en el sexto y al término de la corrida. El segundo sobesaliente, el matador de toros francés Jeremy Banti brilló en un quite por chicuelinas en el toro de Victorano del Rio.

Óscar Bernal, que picó al cuarto, fue muy ovacionado. José Chacón corrió a una mano a ese toro con genuina maestría y fue aclamado por eso. Pares excelentes del propio Chacón, Jesús Arruga y Andrés Revuelta.

Primaveral, ventoso. 20.130 almas. Dos horas y cuarenta minutos de función.