reaparición del genio cigarrero tras el duro percance de Sevilla se había convertido en un auténtico acontecimiento antes de que sonara el primer clarinazo en el coso de la calle Circo de Jerez de La Frontera. Pero aunque todos esperaban lo máximo del grandioso artista de La Puebla nadie podía atisbar que sería capaz de dar una nueva vuelta de tuerca a su antología enciclopédica -otra más- en una faena desgarradora, emocionante y hasta anárquica que derrumbó cualquier componenda y ensanchó la leyenda viva y operante de uno de los mejores toreros de nuestras vidas.
¿Qué había sucedido? Es difícil transmitir la intensa emoción, el argumento expresionista de una labor inclasificable que modeló un material lleno de aristas. Morante se subió encima del toro a desprecio de su propia integridad, abandonado de sí mismo, comprometido exclusivamente con la obra y firma una inverosímil faena con aromas de Rafael de Paula para quien promovió un precioso monumento de homenaje .Ha vuelto como se fue: reafirmándose como el más grande
. Ese Morante es mucho Morante.
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