Nada resulta indiferente. Si Joselito dijo que quien no ha visto toros en el Puerto no sabe lo que es una tarde de toros, el que no haya visto toros en este Madrid nunca sabrá qué se ha perdido, si la gloria elevada a la máxima potencia, si el auto de desconsideración público más cruel, si la escenificación del dolor que genera esta España polarizada de nuestros pecados, ese siete, y si no es el siete es el ocho contra el mundo, el ataque a los ricos hagan lo que hagan y el indulto de los artistas. Todo ello sin descartar el aburrimiento más abrumador ni el riesgo de no saber cuándo acaba una tarde ni a qué hora vas a cenar, tardes que salieron nueve toros sin que ninguno llegase a satisfacer a nadie más bien al contrario ¡fuera, fuera! clamaban, pero no se iban… pues a pesar de eso o precisamente por eso,sigue v rebosante la plaza.
Este San Isidro 2026 ya tiene nombres propios, ganadores, derrotados, martirizados por que como siempre en todo momento se sintió el talibanismo más descarnado. Hay quien asciende a los cielos, lo que en Madrid equivale a ver la calle de Alcalá desde la altura de los costaleros , quienes aguantaron el chaparrón de la inquina populista con una entereza y un coraje exclusivo de los de su raza de figura .Hubo otros triunfos serios pero no apocalípticos , también hubo un frenazo a las expectativas que traían los de la generación joven . Hubo un pelotón de nombres condenados a la penitencia. Y hubo un grupo de novilleros, felicitemonos, que permiten soñar, una generación de lujo y fantasía: Todo eso y más ha dado de sí lo que llevamos de San Isidro al que todavía le queda la traca final torista rebosando la plaza .
Por Jose Luis Bueno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario