Buscar este blog

sábado, 11 de mayo de 2019

UN PRINCIPE OCEÁNICO

                Una faena para la historia

https://www.aplausos.es/album/imagenes/1771/IMG_6728.jpg
Y sonó la hora de Pablo Aguado, una sinfonía, un diálogo eterno con Pepín Martín Vázquez. Un belleza histórica.
 La faena de su vida, de la feria y de muchas ferias. 
Olía a torero, olía a Sevilla.
 Madrugaron las medias verónicas el garbo presentido, ensayaban las muñecas vuelos y giros.
Cuajó un sutil homenaje a Chicuelo, una pequeña maravilla, solo un aviso de lo que habría de venir.
 Aguado fue luz y entendimiento, la precisión exacta en la altura: el jandilla embestía en la panza de la muleta y no en los flecos.
 Y así lo acompañaba, lo acompasaba, con pecho y cintura. 
Y le imprimía el arte despacioso con una naturalidad sobrenatural.
 Los cambios de mano por delante, por detrás a mano cambiada, los pases de pecho pasándose el toro entero... Cafetero traía el aroma del oro molido, un temple sereno. Para moldearlo y amoldarse. 
 Como hacía Pablo desgarrando la plaza... Saltaban trincherillas como reflejos del Guadalquivir. Y ese son perpetuo y antiguo de la armonía que envolvía todo. La conversación con Pepín fue medida, inolvidable, inmaculada. Inmarchitable será. No debía, no podía, tener otro final que la estocada colosal. Y así fue.
La presidencia asomó los dos pañuelos a la vez. Y la gente se abrazaba, y se frotaban los ojos, y las caras, para saber si era verdad lo visto.
 Los que querían un rabo el otro día perdieron la ocasión de pedirlo.... Tembló el templo del toreo. Y qué manera de temblar.
 Desde Triana a la Alameda. Desde Camas a La Puebla.... 
 Y salió el sexto. Que se llamaba Oceánico.
 Y Pablo le cortó las orejas. Otras dos. Una de propina. Qué más daba. Así no se puede torear. Porque duele. Desde el capote a la muleta, el fulgor, el primor.
 A dos manos bellamente. Oceánico se movía sin excelencias. La excelencia era de Pablo. 
Que fue bamboleado por la Puerta del Príncipe a paso de procesión. Gritos de "¡Torero, torero, torero!".
 Y al fondo miraba Belmonte.Pablo Aguado sale a hombros por la Puerta del Príncipe en medio de la multitud

1 comentario:

pedrito dijo...

Por favor, que pasò con los caballos, las varas? Cuantas embestidas ? La corrida no se puede resumir a una faena, la fiesta brava no es esto.