Buscar este blog

jueves, 16 de diciembre de 2021

Crónica: La teatralidad heterodoxa de Antonio Ferrera

 Por Luis Cuesta  De SOL y SOMBRA. Fotos La Plaza México.


La tarde guadalupana de esta edición ha sido histórica por la gran entrada que registro la Plaza México, pero también por la carga emocional que se generó durante la semana pasada ante las amenazas de prohibición.

martes, 14 de diciembre de 2021

Los taurinos somos los verdaderos animalistas

 


Los animales deben de ser tratados con respeto, de acuerdo a su naturaleza, sus características y a la relación que históricamente han tenido con los seres humanos

Prohibir la tauromaquia no sólo es prohibir una actividad económica que genera miles de empleos en este país. Es prohibir una actividad popular y atentar contra los derechos de un grupo importante de mexicanos que llevamos casi 500 años celebrando esta manifestación cultural.

Los taurinos amamos al toro, lo criamos, lo veneramos y respetamos su naturaleza, no lo humanizamos. Los taurinos respetamos la naturaleza, no la queremos cambiar. Ingerimos proteína animal y respetamos las redes tróficas. Las corridas de toros son el resultado de un sincretismo histórico que ha dado forma a nuestra sociedad y a nuestra mexicanidad. Les invito a que visiten los pueblos de México, los rincones más alejados de las grandes urbes donde todavía la civilización no ha sido víctima de la globalización y se practica la tauromaquia sin complejos ni maniqueísmos. Aguascalientes, Tlaxcala, Guanajuato... allí donde todavía los hábitos no han sido impuestos por las grandes transnacionales y donde no se cae en el consumismo atroz que busca generar dinero a costa de los usos y costumbres de los pueblos. Allí se cuida y se respeta al toro.

Las ganaderías del toro bravo son defensoras del medioambiente y promueven el equilibrio del hombre, de los animales y de los ecosistemas. Uno de los grandes retos que enfrenta la humanidad en este siglo XXI es la humanización de los animales, detrás de ello está el gran negocio que resulta esta actividad. Si se quiere ser vegano adelante, respetamos la libertad de cada quien. Los taurinos creemos en las libertades. Sin embargo, con la prohibición de las corridas de toros en la Ciudad de México, un pequeño grupo de la sociedad amedrenta al resto de la misma culpándolo de violento por ingerir la diversidad de especies que evolutivamente han conformado parte de nuestra dieta.

Consideramos que todos los animales deben de ser tratados con respeto, de acuerdo a su naturaleza, sus características y a la relación que históricamente han tenido con los seres humanos. El aficionado a los toros va a una plaza a admirar la condición animal del toro, no su humanización. Va admirar el encuentro hombre - animal, la cultura y la naturaleza, con verdad, donde existe la muerte sí, sin mentiras ni finales felices.

La tauromaquia se suma al bienestar animal, entendido éste desde otra perspectiva de la ciencia sin radicalismos ni fanatismos. Buscamos que con información verdadera podamos generar un diálogo y mostrar argumentos que nos conduzcan a una mejor sociedad. Los taurinos estamos abiertos al diálogo, a construir, a mejorar los reglamentos y procesos que existen en esta manifestación cultural sin que se altere la esencia de la fiesta. Los usos y costumbres de los pueblos los generan los mismos pueblos, no sus autoridades.

Desde Tauromaquia Mexicana A.C. pretendemos mostrar a la sociedad los verdaderos valores de la fiesta brava y crear puentes de comunicación con quienes tienen puntos de vista diferentes. Utilicemos todos los recursos posibles para el bien de nuestra sociedad, para una sana convivencia, sin radicalismos.

Las prohibiciones son propias de los gobiernos autoritarios. El reto de los Estados democráticos contemporáneos es atender la voluntad de las mayorías, respetando los derechos y libertades de las minorías. Esperamos que como sociedad sepamos lograr ese equilibrio y hacer historia como la generación democrática, respetuosa de los derechos fundamentales y garante de la cultura que somos. Una sociedad avanzada debe ser respetuosa de estas libertades. La prohibición no es y nunca será parte de la agenda progresista. Nunca será propia de una sociedad de vanguardia.


Por José Saborit . Torero y Director de la Asociación Tauromaquia Mexicana

domingo, 12 de diciembre de 2021

INFANCIA CON SUEÑOS DE ALAMARES

 Por Santi Ortiz


Tertulias de vecinos tomando el fresquito en las noches estivales en torno al boletín radiofónico de noticias taurinas. Manolete nunca falta en la conversación. Cercano el luctuoso suceso de Linares, todos coinciden en una afirmación: era el más grande. A la hora del ocaso, la pirotecnia litrista dispara sus cohetes contra el cielo de Huelva. A estallido por trofeo, contabiliza la gente los triunfos de Litri. Amorosamente, plancha mi madre el “pañuelo para pedir la oreja” y lo coloca en el bolsillo superior de la chaqueta paterna, dejando sólo la blancura de un triángulo visible. Mi padre y yo nos vamos a los toros. Como cada víspera de novillada, descienden por mi calle –Cuesta del Carnicero– las cansinas moles berrendas en colorao de los cabestros. Al reclamo de sus cencerros, bajo corriendo la escalera, con la montera y el capote de juguete que me trajo mi tía Dolores de Madrid, y cito a los mansos con la determinación de la inocencia: ¡Eje, toro! Los cabestreros me tocan las palmas. Pero lo que se me queda clavado es el brillo extraño y misterioso que palpita en la ciruela negra de los ojos del toro que se queda mirándome. Conmoción de orejas, rabo y pata de Chamaco en Huelva ante un novillo colorao ojo de perdiz, de Domecq, sobre un ruedo con charcos. Hay alborozo en el corazón chamaquista de mi padre cuando nos da la noticia del “lío” que ha formado “su” torero en su presentación en Barcelona. Don Pedro Balañá augura lo que sobrevendrá después: “He encontrado el Kubala taurino”. Y bien que lo fue. Día del Corpus de 1954, primer luto de mi infantil memoria: un novillo de doña Rocío Martín Carmona ha matado en la plaza onubense al torero paisano Rafael Carbonell. Como una lágrima gigantesca, Huelva entera se echa a la calle para despedir los restos del infortunado muchacho. Y el corazón del toreo, siempre caritativo y solidario, queda representado por el gesto del torero “cañaílla” Rafael Ortega, que, pese a vivir lejos de la riqueza, generosamente cede íntegros sus honorarios de la corrida que ese día ha toreado en Cádiz a la necesitada familia del novillero muerto. Lo mismo hace su banderillero y hermano Baldomero. Mas las desgracias nunca vienen solas. No había abandonado ese nefasto mes de junio todavía el calendario, cuando un novillo de Bohórquez hiere gravísimamente a Chamaco en Córdoba. Cornada que le echa las tripas fuera y lo pone al borde de la muerte. Pero esa vez gana la vida, y el novillero onubense muestra en triunfos sucesivos que su sanar no sólo es físico, sino también anímico. Convertido en novillero de fama e ídolo taurino de la ciudad Condal, Antonio Borrero se doctora matador de toros en la Monumental barcelonesa dos años después. Litri le cede los trastos en presencia de Antonio Ordóñez, a la postre triunfador del festejo. Me “cargo” íntegra la retransmisión radiofónica de la corrida, sentadito y en silencio en la cruceta de la mesa de comedor. Llega el colegio y la obligación de hacer la tarea, pero a mí me gusta más acercarme los jueves al kiosco de Agustín por si ha recibido ya El Ruedo, la revista donde me empapo de todo lo que se dice y cuenta de la temporada taurina, de las historias y biografías de los viejos toreros, en tanto que sus fotos me ilustran sobre el estilo y la forma que tienen de plasmar el toreo los diestros actuales. Mis compañeros de clase me preguntan que si quiero ser torero. Les digo que no. Me gustan los toros, pero torero no, porque los toreros están locos. No me doy cuenta de que yo ya tengo esa bendita locura metida en el fondo del alma. Mis profesores se quejan de que, en vez de atender en clase, me paso todas ellas dibujando toros en el cuaderno. Los castigos no me hacen mella y tampoco las broncas de mi padre cuando les llevo mis deplorables notas. En primavera, me asfixian las aulas. Hago la rabona y me voy al campo. Al cabezo del Instituto, desde donde se ve la plaza de toros y parte de su ruedo, donde entrenan aficionados y banderilleros. Me tiendo en la hierba y dejo volar mi imaginación. Necesito estar en contacto con el ganado y busco vaquerías, como la de Tejero, para ver de cerca las vacas, aunque sean de leche. Al final, ya ni me presento a los exámenes. Mi padre me quita del colegio y me pone a trabajar en su tienda. Allí conozco a un aprendiz que es hijo de un torilero de la plaza. Junto a él, piso por vez primera la arena, para mí sagrada, del ruedo. Y visito los corrales y me lleva a los chiqueros y me deja encerrado en uno, broma habitual gastada a los novatos. Me impregno del olor a toro y a zotal. Me gusta colocarme en el portón de cuadrillas y mirar el vacío graderío, que mi fantasía llena de público y sonidos. Lo veo tan lejano como imposible, pero un día me gustaría estar ahí vestido de seda y oro, liado en un capote de paseo. Sin embargo, para eso hay que ponerse delante del toro. Y no sé si seré capaz o no. ¡Si ni siquiera sé torear de salón! Luis –que así se llamaba el aprendiz– dura poco en la tienda y lo reemplaza otro, que –cosas del destino– es primo de un novillero de Huelva y también alienta el sueño de ser torero. Nos hacemos compinches y con un trozo de tela roja manchada de pintura verde nos fabricamos una muleta. Una noche, al salir del trabajo me lleva hasta el viejo campo del Velódromo, donde su primo –Diego Gómez Maldonado– entrena de salón en la explanada donde montan el ring para las veladas de boxeo. Me lo presenta y por vez primera en mi vida tengo en mis manos un capote de verdad. Me impresiona lo mucho que pesa y admiro la facilidad con que lo manejan los toreros como si fuera etéreo. Por las mañanas, horas antes de que entremos en la tienda, me encamino a su casa y en un terrenito que tiene ante su puerta nos turnamos en embestir y torear con nuestra muletilla común. Ya nos empieza a sonar el nombre de un novillero al que todos tachan de charlot, pero que pone los cosos a revienta caldera y hace peregrinar de plaza en plaza a la gente que no quiere dejar de verlo. Le llaman El Cordobés y deambula entre los territorios del payaso y el genio. Dicen que no sabe torear, pero triunfa cada vez que se anuncia. Tengo que probarme. Hay que ponerse delante sin más dilación y medir lo que cada uno es capaz. Maldonado, el aprendiz, está de acuerdo conmigo. Por septiembre, se celebran –se celebraban– las capeas de Trigueros. Teníamos que ir sin que se enteraran en casa. Por si volvíamos tarde, pedí permiso para ir al cine de verano de la plaza de toros –donde ponían la versión en blanco y negro de King Kong–, que empezaba a las once de la noche. Me lo dieron, y con el dinerillo que habíamos ahorrado cogimos la camioneta –el autobús– que nos llevaba al pueblo. Como las capeas comenzaban bastante más tarde, nosotros, precavidos, fuimos a las taquillas de los autobuses para sacar el billete de vuelta. Nos encontramos que el último viaje para Huelva salía antes de que comenzaran las capeas. Maldonado me dijo que se quedaba. Yo decidí lo mismo. Ya nos las arreglaríamos. Habíamos venido a torear y no nos íbamos a volver sin hacerlo. Me veo larguirucho, canijo, con mis pantalones cortos, llamando a una vaca que por lo menos me sacaba la cabeza. Venía pegada al vallado y yo, ignorante de los terrenos, me puse de cara a los palos para que pasara entre ellos y yo. Faltarían menos de dos metros para llegar a mí, cuando un gracioso de los que estaban viendo la fiesta no se le ocurrió otra cosa que tirar del pitón de la vaca hacia donde él estaba, con lo que consiguió que el animal tirara un violento derrote en la dirección donde yo me encontraba pasándome el pitón a dos dedos de los ojos. Esa fue mi primera experiencia taurina. Me puse delante de todas las reses que pude, y no digo que las toreé porque yo no sabía torear. Les aprovechaba el viaje y le pegaba pases por alto. Pero sobre todo veía sus corpachones pasarme junto a mi cuerpo y sentir sus bufidos y fuerza. Creo que es la vez que he pasado más miedo en mi vida, pero no me arrugué; es más, puedo afirmar que fue entonces cuando me entró de verdad el veneno de los toros. Acabada la fiesta, andandito cogimos el camino para Huelva. Hicimos una parada en una viña para agenciarnos un racimo de uvas y a los pocos kilómetros, haciendo auto stop, nos paró el coche de unas francesas que iban para Sevilla y se ofrecieron a llevarnos hasta San Juan del Puerto a cambio de que tiráramos las uvas que nos quedaban. Una vez en San Juan, nos dirigimos rápidamente a la estación de trenes. Y nos sonrió la fortuna, porque en aquel momento se disponía a salir en dirección a Huelva un tren de mercancías. Casi ya en marcha, nos colamos en un vagón y en él hicimos tranquilamente el viaje hasta nuestro destino. Una vez en él, nos dirigimos a la plaza de toros. Y hasta nos dio tiempo de ver la película.

Trigueros está a unos 28 kilómetros de Huelva. Para un niño de once años como era yo entonces, me parecía tan lejos como las Indias occidentales. Por eso, la decisión de dejar partir el único autobús que salía para Huelva y jugarnos nuestra vuelta a la aventura, con tal de no traicionar el propósito de torear que nos había llevado al pueblo, creo que fue la primera decisión de hombre que tomé en mi vida. Con ella, comprendo que quedó clausurada mi infancia.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

LOS VALORES DEL TOREO


 Por Santi Ortiz

Fíjense en la foto. Un torero –Morante de la Puebla– acaba de ser cogido por el toro. Todavía no ha tenido tiempo de dar con sus huesos en la arena y ya otro torero –David Fandila, El Fandi–, ese día un espectador más, está saltando la barrera para ir en ayuda del compañero en peligro.

Solidaridad, compañerismo, generosidad, son algunos de los valores que se han puesto en juego en ese acto vital de saltar al ruedo en busca del riesgo con la única intención de salvar a un hombre, un compañero de profesión, a merced de un toro; un toro que le ha quitado los pies del suelo y que, por ello, como me decía en una ocasión Domingo Dominguín, nadie sabe lo que puede ocurrir a continuación. Porque, aunque no se vea, por ahí revolotea la muerte.

Delante de esta foto quisiera yo ver a cuantos sostienen que el toreo es perjudicial para quienes lo ven o lo practican porque sólo induce en ellos brutalidad y violencia. Que lo vean con sus ojos y luego que expliquen, sin salirse de su manido discurso, el comportamiento valiente de El Fandi buscando hacerle el quite al diestro de la Puebla. A ver cómo se las arreglan.

Cuando estamos en una sociedad que, generalmente, mira para otro lado cada vez que alguien próximo necesita ayuda o a lo más que se atreve es a grabarlo con el móvil, aunque la víctima se esté quemando viva, actos desinteresados como este de El Fandi constituyen una auténtica lección de humanidad y hombría (con perdón). Una lección exponente de los valores que

transmite el toreo; una disciplina si se quiere extraña, única, inclasificable, mágica, controvertida, amada por unos y odiada por otros, pero que aporta una serie de enseñanzas morales –valentía, respeto, abnegación, espíritu de sacrificio, honorabilidad, etc.– que ya las quisiéramos para el grueso de la sociedad. Y sobre todo una que, a mi juicio, es compendio de todas las demás: la capacidad de mirar cara a cara a la vida, por torcidas que vengan las cosas.

Son valores que no sólo sirven al torero, sino que, al tiempo, te están formando como hombre y se convierten en un bien inestimable para lidiar fuera de la plaza con el toro de la vida, en ocasiones, no menos temible que el que sale por la puerta de chiqueros.

Como afirmaba el filósofo Víctor Gómez Pin, el toreo es una escuela de vida; una escuela fructífera y rica en enseñanzas, de las que hemos aprendido todos los que hemos tenido el privilegio de vestirnos de torero y salir a una plaza a jugarte los sueños ante esa amalgama de amigo y enemigo que el toro representa.

Quede aquí el acto de El Fandi como ejemplo de esto que digo y como refutación de la ignorancia que demoniza al torero con atributos que no le corresponden, por mucho que el colofón de su obra sea matar, frente a frente, a una mole de media tonelada armado con sólo un estoque y un trozo de tela

jueves, 25 de noviembre de 2021

"EL TORO BRAVO DE CUMBRES MAYORES"


 Cita ineludible para los buenos aficionados provinciales onubenses en la reanudación post covid  en la actividad de esta joven y pujante gran peña de San Juan del Puerto que este año alcanza su novena edición. Un acto en un lugar de categoría como es el Teatro Municipal que albergará dos reconocimientos muy merecidos .
 El Premio " Templando la Bravura " que recae en el picador Pepe Doblado tras culminar una inmensa trayectoria en los ruedos con espadas del grupo especial  -Sebastián Castella especialmente  -y contando con el reconocimiento de los profesionales y compañeros varilargueros de su época.Gran hombre a caballo y mejor persona .


 Una antesala emotiva antes del acto principal del ciclo de charlas que tiene como argumento al toro y al ganadero de Cumbres Mayores , David Domínguez Camacho que sigue la estela de sus familiares tristemente desaparecidos recientemente. Un hierro que poco a poco esta entrando en carteles y en el gusto de la afición por su buen juego en los festejos en que son lidiados , tanto en las plazas como en las calles donde también están solicitadísimos.

 El moderador de la charla será el gaditano Esteban Fernández  , un erudito taurino , grandioso estudioso del campo bravo  que seguro sabrá llevar la conversación  para que los presentes disfruten y conozcan mejor la labor de una ganadería en estos tiempos modernos y  tan difíciles. Esteban es el contertulio radiofónico de "El Paseíllo" y cada lunes nos deleita con su sabiduría en las ondas de Hispanidad Radio .

  Este año todo el acto será retransmitido por dicha emisora  por primera vez en riguroso directo . Al buen ambiente que siempre existe en la convocatoria hay que unir las medidas de seguridad pandémica ,con distancias y uso obligatorio de mascarillas.

El Castoreño bien merece nuestra felicitación por mantener la llama del taurinismo  y esperamos el éxito total de esta  conferencia , emotiva e interesante.

viernes, 19 de noviembre de 2021

¡QUIEN LAS HUBIERA VISTO! (y 2)

 Por Santi Ortiz

Seguimos nuestro itinerario por el espacio-tiempo. Para ir a la tercera estación, no tenemos que movernos del sitio, sino simplemente adelantar el cursor temporal de nuestra nave al jueves, 24 de mayo de 1928, fecha en la que se cumplían cuarenta y siete días de la implantación oficial del peto de picar en las plazas de primera categoría y en Tetuán de las Victorias –coso este último donde se habían llevado a cabo las pertinentes pruebas de la nueva defensa–, adelantándose a la Real Orden del 13 de junio, que extendería su obligatoriedad a todas las plazas de España.

lunes, 15 de noviembre de 2021

¡QUIEN LAS HUBIERA VISTO! (1)

 Por Santi Ortiz


A veces me dejo conducir al bazar de los sueños para montarme en mi máquina del tiempo y transgredir en ella la dictadura de los calendarios, acercándome a momentos imposibles de alcanzar físicamente, que, sin embargo, estimulan mi imaginación y la ilusión de “vivir” sucesos ocurridos fuera de la contemporaneidad de mi existencia.

Supongo que a ustedes les pasará lo mismo, pero a mí, de vez en cuando, me entran unos deseos irresistibles de poder presenciar algunas de esas faenas cruciales, ocurridas antes de yo nacer, que se han ganado el derecho a la inmortalidad. Ante la imposibilidad del hecho, enciendo los motores de mi máquina, sitúo el cursor temporal en la fecha adecuada, determino la ubicación del lugar adonde quiero dirigirme y dejo que la ciencia ficción atraviese el pasado hasta situarme en el momento y paraje elegidos.

Si me dejara llevar por mis deseos de ver todo lo notable que no pude alcanzar, el itinerario sería prohibitivo hasta para mi artefacto, por lo cual voy a limitarme a visitar una tetralogía de apoteosis protagonizada por un póquer de toreros que no alcancé a ver y que hubiese dado lo que fuera por presenciar su magia. Estos diestros son: Rafael El Gallo, Juan Belmonte, Manuel Jiménez, Chicuelo, y Manuel Rodríguez, Manolete

Y para verlos en acción, nada mejor que recrearnos en el sueño de esas faenas suyas que quedaron grabadas de manera indeleble en la memoria de la Tauromaquia; a saber: El Gallo con el toro de la Guerrero; Belmonte con “Barbero”, de Concha y Sierra; Chicuelo con “Corchaíto”, de Graciliano, y Manolete con “Ratón”, de Pinto Barreiro.

viernes, 12 de noviembre de 2021

‘Se va a liar’.

 

La V edición de Letras en Sevilla reúne a aficionados y antitaurinos de la mano de Arturo Pérez-Reverte

ANTONIO LORCA

Un plantel de primeras figuras de la literatura, la universidad y el periodismo se reunirá la próxima semana en la capital de Andalucía para hablar de toros. La V Edición de Letras en Sevilla, patrocinada por la Fundación Cajasol y coordinada por el escritor Arturo Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra, tiene un título rompedor y provocativo: Toros sí, toros no: ¿cultura, tradición o barbarie?’.

“¿Por qué hablamos de toros, ahora?”, se preguntan los organizadores en el texto de presentación de las jornadas. “¿Por qué planteamos a plena luz y sin complejos un debate que se mantiene como a media voz, como no queriendo molestar a nadie y contentar a todos? ¿Por qué toros sí o toros no?”. “Porque entendemos que es una cuestión de todos, puesto que a todos nos compete la libertad”, se contestan.

Y Pérez-Reverte añade en su cuenta de twiter: ‘Se va a liar’.

ANTEPROYECTO DE LEY

  


Por Alberto de Jesús.

Se ha presentado el anteproyecto de Ley de Protección y Derechos de los Animales, y la intención de este artículo es concienciar a los aficionados para, si es posible, hacer la suficiente presión para frenarlo antes de que llegue a las Cortes. Este proyecto de ley, aunque establece que no va a incluir directamente a los toros, sí podría afectarlos en el momento que quieran, simplemente suprimiendo la exclusión de la Tauromaquia de su texto (que lo tienen ya preparado seguro).


 Por ello, hay que comprender que Tauromaquia está contra las tablas y, o nos venimos arriba como los toros bravos, o acabarán con nosotros con un puntillazo traicionero, y la culpa será de todos. Ello supondrá miles de años tirados a la basura por no saber defender como ciudadanos los que nos fueron quitando poco a poco y, por no querer hacer nada pensando que no nos afectaría. Por esa indiferencia e inactividad, desapareció la Tauromaquia en Cataluña y, de aquellos lodos, vienen estos barros. 

Con la Tauromaquia se nos irá poco a poco todo lo que conlleva, ganaderías, tradiciones, miles de oficios alrededor, riqueza, grandeza, historia, y sobre todo Cultura.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

LA PÁGINA DE MOLÉS

 


Mejor no me quejo y tú, tampoco.

 Venimos del descalabro más grande que sufrió la Fiesta con la dichosa pandemia. Pero hay algo meritorio y plausible. En gran parte “la gente del toro se ha venido arriba, que es lo que hace un toro bravo y un taurino bravo”. Mal que bien aparecieron en el cielo gris del desastre luces de colores, como las que siempre me cuenta Rafael de Paula, que a él le cayeron del cielo sobre su cabeza. El año no fue la puntilla, tras el fiasco del anterior, sino todo lo contrario.

reconversión total”

 


Javier Núñez (Madrid, 47 años), propietario de La Palmosilla, miembro de una antigua familia ganadera, forma parte de una nueva generación de taurinos que ha conocido los métodos tradicionales de la crianza del toro y ha llegado a la conclusión de que las formas deben cambiar para que la ruina no acabe con el negocio.

Él va más allá y asegura que “la tauromaquia moderna necesita una reconversión total”; “una revolución de arriba abajo”, insiste. Aunque afirma que es optimista, se lamenta de que “la fiesta de los toros carece de un liderazgo bestial y de una hoja de ruta que indique dónde queremos ir y cómo lo vamos a conseguir”. “El sector al completo está muy desunido. Nadie, ni el ganadero ni el empresario ni el torero, piensa más que en sí mismo, y así no es posible encontrar una solución”, añade.

Como tantos otros ganaderos, dice que ha tenido mala suerte con la pandemia. En diciembre de 2019, por vez primera en muchos años, tenía vendidas las 11 corridas preparadas para la nueva temporada, “y, de pronto, no tengo nada”. Comenta que durante 2020 tentó en el campo 180 toros de cuatro y cinco años, eligió entre ellos 14 sementales y los demás acabaron en el matadero. Desde aquel lejano diciembre previo a la pandemia solo ha lidiado tres novillos, dos corridas de toros, en Cuenca y Ubrique, y una tercera, la que estaba prevista para Pamplona, que ha vendido para las calles.

lunes, 8 de noviembre de 2021

PASOS DE FUTURO


PROGRAMA CON LA PARTICIPACION DEL JOVEN NOVILLERO QUIQUE TORO , DE SAN JUAN DEL PUERTO , , UNA NUEVA  PROMESA ONUBENSE ALUMNO DE LA ESCUELA TAURINA DE BADAJOZ.
 

jueves, 4 de noviembre de 2021

SOL Y SOMBRA DE FÉLIX RODRÍGUEZ

 Por Santi Ortiz


Lo tuvo todo y todo lo perdió. Se bebía la vida alegremente, a tragos largos, como el whisky Vat 69 que gustaba consumir mientras le daba al naipe jugando al golfo en aquellas timbas que se hicieron famosas. En la calle, era como un Juan Charrasqueado, bohemio, parrandero y jugador, que a las mujeres más bonitas se llevaba. En la plaza, olía a torero, enamoraba al público con su forma de hacer y decir el toreo, y se ganaba el admirado respeto de sus compañeros. A tal punto, que Fermín Espinosa, Armillita, llegó a decir de él que era el diestro que había visto más capacitado para ocupar el puesto vacante de sucesor de Joselito. ¡Casi nada!

Félix Rodríguez Ruiz nació en Santander el 23 de junio de 1905, donde su progenitor, empleado en los ferrocarriles del Norte, estaba destinado. Pocos meses de vida tenía el mocito cuando su padre fue trasladado a Madrid, donde vivió hasta los diez años, edad a la que se fue con toda la familia a Valencia, su tierra de adopción, en la que se afincó y a la que guardó cariño parigual a la de su nacimiento. Esta circunstancia ocasionó que, en su época de auge, santanderinos y valencianos pelearan por arrogarse el paisanaje del torero, que en muchos carteles se anunciaba de Valencia.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Pasodoble...

‎El Gato Montes - Suzuki Guitar Ensemble from Ottawa, Canada


 

lunes, 1 de noviembre de 2021

'Curro Romero, maestro del tiempo',

 


El mito de Curro Romero, uno de los grandes de la tauromaquia del siglo XX, se ha cimentado con grandes faenas en las plazas que dos décadas después de su retirada aún recuerdan los aficionados con nostalgia. En el albero es donde hablaba con su arte el torero de Camas, que una vez fuera del ruedo se mostraba esquivo y tímido, especialmente, frente a los medios de comunicación, por lo que muy pocos han conseguido entrar en su intimidad

Solo por este motivo, aunque se pueden citar muchos más, es un acontecimiento el estreno de 'Curro Romero, maestro del tiempo', con dirección y guión de Curro Sánchez Varela, dentro de la sección competitiva Panorama Andaluz del Festival de Sevilla de cine europeo, porque como señala su también guionista y productor ejecutivo, Alberto García Reyes, «el verdadero narrador del documental es el propio Faraón de Camas».

miércoles, 27 de octubre de 2021

Año de Morante

 


Si los años del calendario taurino tuvieran apellidos, este dos mil veintiuno que agoniza en España tendría asignados, irremediablemente, los de Morante Camacho. No se conoce en la reciente historia del toreo un barrido tan descomunal de los componentes del escalafón de matadores de toros –con todos los respetos hacia ellos--, una apuesta tan temeraria –por lo que comporta la incursión en lo desconocido—, y una lección tan magistral --a todos los niveles--, a cargo de este  nuevo y sorprendente doctor en mayéutica taurina; un tipo genial, inveterado y abstruso, que vino a criarse en el pueblo marismeño de la Puebla del Río.