1976.- Época de interregno. Hay buenos toreros, como Paquirri, Manzanares, Curro Vázquez, Dámaso González, Paco Alcalde, entre otros, pero, entre el cansancio y desgaste de los de la década anterior y ciertas limitaciones de los que vienen llegando, ninguno saca al toreo de su cauce remolón y acomodaticio; aunque el toro, al socaire del guarismo, no deja de crecer.
1986.- Espartaco y Joselito en la de matadores y Litri y Rafi Camino en la de novilleros, ocupan la pole de sus respectivas parrillas de salida para la temporada venidera. Entre tanto, Paco Ojeda le ha dado una vuelta de tuerca a la tauromaquia con su “toreo de ochos”, su forma de adueñarse del terreno del toro y su capacidad para exprimir la bravura al punto de esclavizar su sumisión. Y con el sol de abril, emite su primer programa el espacio “Tendido Cero”.
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