Por Santi Ortiz
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Fotos de Paloma Aguilar - via Mundotoro |
En mi faceta taurina, que
es la que aquí nos ocupa, también.
A ello se debe mi “veto” a la plaza
de Las Ventas, que va camino ya de los treinta años.

Después, imperativos insoslayables me obligaron
a acudir en cuatro ocasiones: tres –dos en el callejón y una en el
tendido– acompañando a nuestro torero paisano Francisco Barroso, y la
cuarta, el día que presenté en ella mi libro Juan Belmonte. A un siglo
de su alternativa.
El pasado sábado, viendo por televisión
la corrida de San Isidro, volví a ratificarme en lo acertado de mi
decisión porque el sector de reventadores del coso venteño me sigue
pareciendo tan insufrible como cuando comencé mi boicot.
El festejo
había empezado bien. Ginés Marín paseaba una merecida oreja del montalvo
que abría plaza y luego saltaba a la arena un notable astado, de nombre
“Enviado”, al que el torilero frustró de ser recibido a portagayola por
su matador, ya que al hombre le dio por abrir el chiquero antes de lo
debido.

El público en general no cabía en sí de gozo y se barruntaba
lo que podría ser una tarde memorable. Pero, tengo observado que en Las
Ventas hay un sector dogmático, intransigente, que parece enfadarse
cuando todo va sobre ruedas. Lo suyo es protestar, incordiar a los
toreros y al resto de la plaza y tratar de imponer su toreo surrealista e
imposible.
En cuanto Luis David, tras brindar al respetable, se puso en
pie, después de recibirlo con un ramillete de derechazos de rodillas,
empezaron los del grito y el calibre a molestar al torero recriminándole
su colocación.


Si comparamos la colocación de Luis David con la de
Pablo Aguado ayer, ¿qué ocurre?
¿Acaso el sevillano no se colocó más
fuera de cacho y utilizó más el pico de la muleta que el mexicano?...

Al mexicano
había que darle en la cresta, no sé por qué
razón, hasta el punto
de negarle absurdamente la oreja legítimamente ganada tras torear muy
bien con el capote, realizar una buena faena de muleta y matar de un
estoconazo citando a recibir que dejó al burel listo para las mulas.
¿Qué hay que hacer en Madrid para cortar una oreja?

Lo
cierto es que la tarde se truncó ahí, que ya las cosas no salieron como
el público esperaba y, para alborozo de los sabios de pacotilla, ya no
pudo levantar el vuelo.

Sirvan estas palabras a la quijotesca finalidad de revertir una injusticia: la que se cometióel 18 de mayo en Las Ventas con el torero mexicano.
1 comentario:
Pues si maestro Santi. Ha escrito usted la biblia de lo que es y como esta el toreo, lo injustos y malos aficionaos que son los del sector de desaogados que creen que ha invetado el toreo y como toman, o no partido por un torero lo reventadores estos a los que como usted bien dice si el toro repite 20 veces se tragan los muletazos para afuera, el toreo escondio y la muleta en la cara y haciendo la reolina y si el toro se para se meten con el torero. Aunque solo seamos usted y yo los que creamos esto, no se preocupe, nosotros estamos en lo cierto y los equivocados son los desaogados y malos aficionanos que revientan Madrid cada vez que les viene en gana
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