La México va en picado y sin frenos. El mejor cartel de su Temporada Grande lleva menos de un tercio de entrada a los tendidos. Unas catorce mil personas las que poblaron el coso de Insurgentes en una noche en la que estaban anunciados Morante de la Puebla, José María Manzanares y el confirmante Gerardo Rivera. Para hacérselo mirar muy mucho a la empresa en la que Javier Sordo Madaleno y Alberto Bailleres están a la cabeza. Hoy el coso acogerá la encerrona de Joselito Adame en la tercera de la Feria guadalupana.
¿Qué está pasando en México? ¿Por qué la afición no va a los toros?
¿Por qué algunos carteles acogen la friolera de 2000 personas? ¿Por qué las novilladas del final de la Temporada Chica hace unas semanas llevaron de media 350 personas al Monumental coso?
Ya la apertura de la primera parte del ciclo defeño acogió una paupérrima entrada con Zotoluco, Manzanares y Talavante terna –con polémica incluida de la Unión Mexicana de Toreros denunciando a la empresa gestora por incluir sólo un mexicano-. Mejoró al día siguiente con la presencia de Roca Rey, pero desde aquel domingo el desfiladero de público en los tendidos del embudo ha caído en picado. Una auténtica lástima.

Y las entradas con precios más altos. A lo mejor habría que haber empezado por ahí. Pero nunca es tarde para rectificar en programación y coste de las entradas. Para eso la Temporada Grande tiene dos partes.
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