Por lluvia se debió aplazar el pasado fin de semana la corrida ‘Pinzoniana’de Palos de la Frontera, que volvía a este sábado con cambios en el cartel
Cuatro toros y dos novillos de Domínguez Camacho de excelente juego Él Cid’ y Manuel Escribano y por el onubense David de Miranda.Al final resultó un festejo en el que la terna se divirtió cortando ocho orejas a un encierro de correcta presentación y en el que parecía que, en vez de terminar, estaban empezando sus respectivas temporadas. Dos momentos sobrecogieron la tarde: la tremenda voltereta a Escribano en el tercio de banderillas del quinto y la respectiva al novillero David de Miranda en el quite del tercero
Plaza de toros de Palos de la Frontera, Huelva
. Corrida de toros mixta ‘Pinzoniana’.
Un cuarto de plaza en tarde desapacible.
. Corrida de toros mixta ‘Pinzoniana’.
Un cuarto de plaza en tarde desapacible.
Cuatro toros y dos novillos de Domínguez Camacho.
Bien presentados y de interesante juego. Sacaron carácter y fondo.
Bien presentados y de interesante juego. Sacaron carácter y fondo.
Manuel Jesús ‘El Cid’ Oreja y oreja.
Manuel Escribano. Oreja y dos orejas.
David de Miranda. (Novillero) Dos orejas y oreja.
Bello saludo de El Cid que templo con mucho gusto a la verónica. Un recibo largo y con empaque ante un toro que metió bien la cara pero al que le faltó más recorrido. Se cuidó en varas. Brindó Manuel Jesús al respetable. Su faena fue un compendio de suavidad y temple ante un animal muy noble pero al que faltó transmisión. Fueron más ligadas las tandas por el pitón derecho por donde el bueno de Camacho tuvo algo más de recorrido. Por el izquierdo, también expresión pero con menos longitud al natural. Lo que le faltó al toro lo puso el sevillano. Oreja.
El cuarto, fue un toro con mucho temperamento al que El Cid se impuso a base de confianza y capacidad. Toro de embestida descompuesta y bronca al que el sevillano tuvo que tocar todas las teclas para reducirlo. Lo hizo con creces el saltereño pero su oponente no le concedió dos embestidas iguales. Fue un toma y daca, entre ambos hasta el final. Faena sin fisuras, de raza ante un toro que pedía oficio y se encontró a un diestro muy firme que ganó en todo momento. Importante demostración de capacidad. Estocada, descabello y oreja arrancada.

Bonito y expresivo saludo del onubense David de Miranda a su novillo. Un utrero con cuajo de "torito” al que lanceó con cadencia a la verónica. Tras la oportuna vara y durante el quite el novillo le propinó una espeluznante voltereta. Lo cogió por los pechos y lo llevó prendido varios metros. Angustiosos pero afortunadamente sin consecuencias.Miranda al igual que sus compañeros de cartel brindó al respetable y realizó una completísima labor. No se descompuso del volteretón y ahí, comenzó su magnífica obra. Davidsupo cuajar a un buen novillo que inicialmente fue rebrincado y protestón, pero que terminó entregado a la templada muleta del joven novillero. Sacó fondo el animal que además fue noble y permitió a Davidexpresarse con todas sus virtudes. Personalidad, valor, temple y gusto al interpretar el toreo fundamental. Un toreo siempre vertical y sincero en su interpretación. El natural un lujo para los presentes. Espadazo y dos orejas al canto. La quietud del onubense llegó hasta a asustar al respetable. El valor frío, seco, sin aspavientos ni engaños del joven novillero fue demoledor. Su astado al que sacó todo el partido posible terminó sucumbido ante tanto poderío y capacidad. Faena con dos parámetros diferenciados. Las formas clásicas, con un toreo de gusto por ambos pitones y el arrimón, con el toro oliendo los muslos. Sinceridad y personalidad abrumadoras ante un novillo que se prestó pero al que hubo que hacer.Miranda después de lo visto ha crecido como torero y pide paso al escalafón mayor. La espada no quiso entrar y sólo cortó una oreja.
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