FERIA DE SEVILLA
Una oreja en cada toro, por un par de espadazos y menos mal que la presidencia evitó el desmadre no concediendo las dos del quinto
Lo de Sevilla y José María Manzanares es como el amor filial hacia un hijo consentido.
Con unos muletazos a regañadientes a dos mansos y un par de espadazos por poco no se lo llevan por la Puerta del Príncipe.
Faltó el canto de un duro antiguo y solo el temple y el aguante de la presidenta de la plaza evitó que cortara las dos orejas del quinto y con la del tercero se fuera en hombros.
Tanto triunfalismo se explica y se resume en esas dos estocadas, una por toro, fulminantes. La del quinto fue de grandísimo estoqueador porque se vio obligado a ejecutarla al hilo de las tablas, casi sin terreno para el embroque.
Enrique Ponce trasteó para mantener en pie a sus dos toros. Y es de agradecer al maestro valenciano que cortara por lo sano y no se empeñara en esas interminables faenas en plan de sacar petróleo de un agujero seco.
Sevilla, 18 de abril de 2015.
Enrique Ponce, silencio en su lote; José María Manzanares, oreja tras aviso y oreja con petición; y Lama de Góngora, que toma la alternativa, ovación con saludos y silencio.
Entrada: Lleno de "No hay billetes". Lama de Góngora tomó la alternativa con "Amante", nº 35, negro mulato, de 532 kilos y nacido en 08/2010, cuya muerte brindó a su madre. Saludó Curro Robles tras banderillear al primero. Curro Javier y Luis Blázquez también saludaron tras parear al quinto y hacer sonar la música
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